Apnea del sueño
Se llama apnea del sueño cuando se interrumpe la respiración por más de 10 segundos mientras dormimos. Cuando las pausas son eventuales no representan ningún problema, pero cuando si son muy frecuentes pueden indicar un trastorno del sueño.
Cuando hay una pausa en la respiración, el cerebro responde por la falta de oxígeno y contrae los músculos para abrir la garganta; sin embargo existe el riesgo de tener un paro respiratorio, por lo cual las personas con apnea deben evitar el alcohol, las pastillas para dormir y los sedantes, ya que pueden favorecer a que no se despierten para respirar.
La apnea del sueño se ha relacionado con la obesidad, la debilidad muscular y a trastornos que obstruyan la vía aérea superior (faringe, amígdalas, adenoides etc.) ya que estas condiciones contribuyen a que se cierre la faringe o garganta durante el sueño, provocando que la persona deje de respirar.
Las personas con apnea del sueño suelen roncar durante la noche, pero no todas las personas que roncan padecen apnea.
La falta de oxígeno puede provocar dolores de cabeza, falta de interés por la actividad sexual, disminución en la actividad mental, hipertensión arterial, latidos irregulares en el corazón y riesgos de infarto o derrames cerebrales.
¿Qué hacer si una persona ronca mucho, padece de obesidad o tiene somnolencia excesiva durante el día?
Las personas con estos síntomas deben consultar a su médico y hacerse una prueba llamada polisomnografía, en la que se graban las ondas cerebrales, los latidos del corazón y la respiración durante una noche completa de sueño.
Si se detecta apnea del sueño el médico le recomendará un tratamiento adecuado.
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