LA POLÍTICA DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA EN MÉXICO

Dr. Eduardo LazcanoEn México se había invertido 0.36% del PIB en investigación y desarrollo en el año 2012 a diferencia de países emergentes como Corea del Sur, quienes han invertido 3.36% en este rubro; este hecho demuestra no sólo el escaso interés gubernamental observado previamente en el apoyo a la ciencia, sino un desconocimiento de su valor estratégico en el desarrollo de la nación. Consecuentemente, durante el año 2011, la productividad científica nacional representó el 0.63% comparada con la que se realiza a nivel mundial, esto es, los Estados Unidos de América tuvieron una productividad entre los años de 1996 a 2011 de 6, 149, 455 artículos científicos y patentes, por sólo 144, 997 realizados en México, durante el mismo período; lo que sitúa a nuestro país en el 28 escaño a nivel mundial en orden del número de publicaciones realizadas, independientemente de la calidad y el impacto de las mismas. Esta información puede ser consultada en la siguiente página web (http://www.scimagojr.com/countryrank.php). Como ejemplo, durante el año 2011, en cuanto a desarrollo tecnológico y eventual innovación, Corea del Sur registró más de 140,000 patentes y México sólo lo hizo en un número tan reducido como lo es 120. En este escenario, en México la mayor área de producción científica es la de medicina con 2827 productos científicos de las 14, 851 publicaciones oficialmente registradas en 2011. Con los datos descritos previamente, se vislumbra el escenario real donde muchos mexicanos desarrollamos un quehacer cotidiano; la práctica de investigación científica. Siendo un investigador nivel III del Sistema Nacional de Investigadores, puedo afirmar categóricamente que es necesario cambiar el paradigma de gestión y administración de la ciencia y tecnología en México, ya que desde mi perspectiva al inicio de esta nueva administración se abre la valiosa oportunidad de hacer explícita una definición de política nacional de ciencia y tecnología y lo que se ha implementado previamente en forma muy modesta es un modelo de gestión y administración monopólico por parte del CONACYT, que es la instancia encargada de coordinar y asignar lo escasos recursos en este rubro estratégico en México. Pienso que la estrategia de asignación de recursos hoy en día es obsoleta y con diversos conflictos de interés, ya que nosotros como investigadores, nos constituimos como jueces y parte en la asignación de dichos recursos. Otra crítica que puedo incorporar de este modelo de gestión, es que es paternalista, ya que nosotros los investigadores estamos en espera periódicamente del apoyo correspondiente, en muchos casos, casi en forma exclusiva sin posibilidades de diversificación de los apoyos externos. El modelo de gestión implementado hasta ahora por CONACYT promueve el desarrollo de indicadores de productividad individual y esto ha generado, en mi opinión, una amplia fragmentación de la práctica científica en México, ya que no existe una visión de promover investigación para resolver problemas locales, nacionales y/o regionales; aunado a la necesidad de generar conocimiento.

En nuestro contexto, la investigación aplicada es virtualmente nula. Por los problemas que me permití describir, como percepción individual, estoy convencido que podemos cambiar nuestro paradigma de política científica nacional. No sólo la necesidad de inversión mayor al 1% del PIB, sino que debemos de incluir en forma explícita.

 

Dr. Eduardo Lazcano Ponce
Director adjunto del Centro de Investigación en Salud Poblacional del INSP

 

*Publicado originalmente el 5 de junio de 2013 en La Unión de Morelos. Disponible en: http://www.launion.mx/index.php/opini%C3%B3n/articulistas/item/1513-la-pol%C3%ADtica-de-ciencia-y-tecnolog%C3%ADa-en-m%C3%A9xico-la-necesidad-urgente-de-un-cambio-de-paradigma.html