El contribuir a la disminución de la desnutrición infantil y la marginación en comunidades indígenas y en la sociedad en general es tarea de todos.
La alimentación es plataforma de lanzamiento de las sociedades, cuestión que cobra especial importancia en México donde de cada cinco niños del sureste padece retraso en el crecimiento como resultado de anemia por desnutrición, en tanto que de cuatro millones de infantes mexicanos sufren problemas de sobrepeso y obesidad. Se trata de fenómenos de salud que repercuten seriamente en el desarrollo y la salud de la población infantil. Ahora no hay duda sobre que la desnutrición es consecuencia de la ausencia de nutrimentos en la dieta y el sobrepeso y obesidad resultado de un consumo en exceso ya sea de grasas, azúcares o carbohidratos. El Instituto Nacional de Salud Pública indica que más de 70 millones de mexicanos tienen problemas de sobrepeso u obesidad, con 20% de incidencia en niños de entre 5 y 11 años, 40% en adolescentes y 60% en adultos. Uno de los principales problemas en este campo es que se trata de un importante factor de riesgo para el desarrollo de diabetes, aterosclerosis, hipertensión arterial, colesterol elevado, problemas osteo-articulares y digestivos, entre otros. En contraste en el país, se da un amplio porcentaje de niños que padecen desnutrición, principalmente en comunidades indígenas, debido a las condiciones de marginación y la falta de acceso a recursos, su ingesta de alimentos nutritivos es deficiente. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006, las carencias nutricionales, específicamente la anemia por deficiencia de hierro, subsiste como reto importante que atacarse, sobre todo entre menores de cinco años y mujeres embarazadas. Estados como Guerrero, Chiapas y Oaxaca tienen una prevalencia de desnutrición superior al 20%, y de acuerdo con la Encuesta, la desnutrición crónica afecta a casi 13% de los mexicanos, sobre todo en la zona sur del país. |