¿Es la autorregulación de la publicidad de alimentos y bebidas dirigida a la población infantil una trampa?


Desde que se comenzó, a partir de los años ochenta (del siglo XX) en los Estados Unidos, a considerar a la población infantil como un consumidor potencial, los niños y las niñas —una población vulnerable— han sido expuestos cada vez más a la publicidad de alimentos y bebidas que en su mayoría no son saludables, debido a sus altos contenidos de grasas, sodio y azúcares.

Con el contexto internacional de epidemia infantil de obesidad, la industria agroalimentaria ha sido señalada como responsable en parte, de favorecer esta epidemia debido a la promoción y comercialización de estos productos.

Ante la amenaza de una regulación estricta, por los gobiernos, de la publicidad dirigida a niños y niñas de estos productos, las industrias han optado en diferentes países (España, Estados-Unidos, México) por promover el diseño y la emisión « responsable » de publicidad de alimentos y bebidas no alcohólicas dirigida al público infantil (en el caso mexicano, a través del Código de Autorregulación de Publicidad de Alimentos y Bebidas no Alcohólicas dirigida al Público Infantil (conocido como Código PABI)), comprometiéndose incluso a no anunciar productos poco saludables entre la población infantil (Cf. Compromiso internacional de Coca Cola en 2013).

No obstante, a pesar de la autorregulación y los compromisos firmados, las empresas no han dejado de promover los productos dirigidos a la población infantil, sino que han cambiado sus estrategias de marketing, al continuar promocionando alimentos y bebidas poco saludables pero ahora de manera indirecta. Lo anterior, ha sido evidenciado por investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y de la Universidad de Carolina del Norte en un estudio publicado en línea en la revista Pediatric Obesity en mayo de 2016.

En el estudio titulado “Pitfalls of the self-regulation of advertisements directed at children on Mexican televisión”, los investigadores analizaron la publicidad dirigida a la población infantil en televisión abierta antes de la regulación del 2015, para dar cuenta, entre otras cosas, de las limitaciones del Código PABI. Este código entró en vigor en México en 2009 como una medida establecida por la industria de alimentos y bebidas, en la cual las empresas firmantes se comprometieron a seguir lineamientos para “el fomento de una alimentación correcta y la práctica habitual de actividad física, contribuyendo a la prevención del sobrepeso y la obesidad” (Código PABI). Sin embargo, el Código PABI se distancia notablemente de las recomendaciones de los organismos internacionales y nacionales en materia de salud, tanto por los grupos de edad que contempla, como en los valores nutricionales y las estrategias de promoción que considera.

De acuerdo con la Dra. Florence Théodore, investigadora del Departamento de Nutrición de Comunidades del CINyS y autora principal del estudio, una de las intenciones de realizar este estudio fue evaluar el alcance del Código PABI, ya que la retórica oficial de la industria aseguraba que con la autorregulación los niños ya no estaban expuestos a la publicidad de productos poco saludables, algo contrario a lo encontrado en este análisis.

Para llegar a las conclusiones, los investigadores grabaron 600 horas de los principales canales de televisión abierta en México (2, 5, 7 y 13), tratando de cubrir periodos entre semana, fines de semana, escolares y vacaciones. Posteriormente se establecieron distintas categorías para los anuncios comerciales, a fin de conocer el tipo de productos promocionados, la audiencia a la que estaban destinados y si se trataba de un tipo de marketing dirigida a población infantil de manera directa o indirecta.

De acuerdo con los resultados, 74.9% de los anuncios sobre alimentos, bebidas y restaurantes estaba destinado a influenciar a la población infantil de forma directa o indirecta; de este porcentaje, 86.1% provenía de empresas que habían firmado el Código PABI. En total, los principales productos promocionados fueron botanas dulces (39.3%), botanas saladas (14.5%) y bebidas azucaradas 13.4%). Los anuncios de alimentos y bebidas dirigidos a población infantil se concentraron en cinco clases de programas de televisión: películas (29.8%), caricaturas (18%), telenovelas (17.6%), talk shows (17.2%) y programas deportivos (6.4%). Por otro lado, las estrategias de marketing más usadas fueron los regalos y los concursos. Cabe mencionar que de manera general, 86.1% la de los anuncios fueron de compañías nacionales y transnacionales que firmaron el Código PABI.

La Dra. Théodore comenta que los resultados de esta investigación plantean la necesidad de redefinir cómo se concibe la publicidad dirigida a población infantil, tanto la que se presenta durante la programación infantil como la que es diseñada para atraer su atención, ya que utilizar la definición tradicional dejaría fuera a 76.1% de los comerciales identificados en este estudio. Se propone en este estudio todo el universo de publicidades que busca influir directamente (productos, empaques o anuncios diseñados para niños y niñas) o indirectamente (a través de la audiencia padres, adolescentes o público general) el consumo de la población infantil.

La evidencia generada por esta investigación servirá de base para la posterior evaluación de la regulación que entró en vigor en 2015, algo que ya tiene contemplado investigar el grupo de trabajo que elaboró este artículo; asimismo, se plantea estudiar la publicidad no sólo dentro de los anuncios comerciales sino el product placement, que es la inserción de publicidad dentro de los programas televisivos.

Artículo de referencia: Théodore, F. L.,Tolentino-Mayo, L.,Hernández-Zenil, E.,Bahena, L.,Velasco, A.,Popkin, B.,Rivera, J. A., andBarquera, S.(2016) Pitfalls of the self-regulation of advertisements directed at children on Mexican television.Pediatric Obesity, doi:10.1111/ijpo.12144.

 

Última actualización:
miércoles 26 agosto 2020 16:47:14 por Webmaster INSP