Los desafíos de los megapaíses ante las enfermedades cardiovasculares


Con la aprobación de los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS), los Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se comprometieron a reducir, en los próximos 15 años, un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles (ENT)(1). Esta meta implica un gran reto para los países más poblados debido a los cambios en su alimentación y actividad física como consecuencia del desarrollo económico, urbanización y adopción de nuevas tecnologías.

A nivel mundial, las enfermedades no transmisibles fueron responsables en el 2012 de 38 millones de muertes (68%) del total de fallecimientos registrados, de las cuales las enfermedades cardiovasculares fueron la principal causa con el 46%, según el último reporte de la Organización Mundial de la Salud (OMS)(2).

Teniendo en cuenta que el contexto de cada nación es diferente, el estudio "Cardiovascular diseases in mega-countries", conducido por el Dr. Simón Barquera, director del Área de Investigación en Políticas y Programas de Nutrición del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), analizó el perfil socioeconómico, demográfico y epidemiológico de las 14 naciones más pobladas del mundo para identificar sus desafíos y las acciones prioritarias para prevenir y controlar el aumento de las enfermedades cardiovasculares.

China, India, Estados Unidos, Indonesia, Brasil, Pakistán, Nigeria, Bangladesh, Rusia, Japón, México, con más de 100 millones de habitantes, junto con Filipinas, Etiopía y Vietnam, con una población de 90 millones en ascenso, son los países examinados.

Estos países presentan un panorama complejo en diferentes grados por la convergencia de los factores sociales y de comportamiento que incrementan el riesgo de las enfermedades no transmisibles: dieta malsana, inactividad física, consumo de tabaco y consumo nocivo de alcohol, procesos de globalización y urbanización, y el envejecimiento de la población(3).

Con base en datos de la Carga Global de la Enfermedad del Instituto de Métrica y Evaluación en Salud (IHME por sus siglas en inglés) sobre la mortalidad por 100 mil habitantes durante el 2013 y el porcentaje anual de cambio de mortalidad de 1990 al 2013, la investigación encontró que estas naciones concentran el 64.8% de la mortalidad global por enfermedades cardiovasculares, equivalente a más de 11.2 millones de muertes por año.

Según el estudio publicado en la revista Current Opinion in Lipidology, estás muertes están repuntando en los países con un nivel bajo de índice de desarrollo humano (IDH), mientras que en las naciones con un IDH alto se están estabilizando.

El IDH es un indicador, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que mide el desarrollo de los países a partir de tres parámetros de vida larga y saludable, educación y nivel de vida digno, por lo cual fue usado como base por el equipo del Dr. Barquera para clasificar a estos países en tres grupos acorde al estado de transición epidemiológico que están experimentando:

Grupo 1: con un nivel bajo/medio de IDH, está conformado por Bangladesh, Etiopía, Nigeria, Pakistán, India, Indonesia, Filipinas y Vietnam que presentan altas tasas de desnutrición pero con bajos índices de enfermedades no transmisibles no obstante significativos, debido el crecimiento poblacional. El grupo 2, con un alto IDH, está integrado por Brasil, China, Rusia y México que presentan un panorama epidemiológico dominado por la ENT debido en gran parte a los procesos de globalización; en tanto el grupo 3, con un muy alto IDH, está compuesto por Japón y Estados Unidos que tienen importantes avances en la reducción de los factores riesgos.

De acuerdo con esta clasificación, México, y los países de su grupo, en la próxima década, podría experimentar un panorama que agrave la carga de las ENT por el desarrollo urbano desorganizado, decrecimiento en la actividad física, incremento de consumo de alimentos procesados y bebidas azucaradas, así como el incremento del tabaquismo en grupos vulnerables, como jóvenes adultos, mujeres, minorías étnicas y población con bajos ingresos.

Tan sólo en el 2013, en México, de las 656 mil defunciones ocurridas, el 64% se debieron a las enfermedades no transmisibles y los padecimientos cardiovasculares fueron las responsables de la mayor cantidad de años perdidos por muerte prematura, de acuerdo con otro análisis relacionado con estas afecciones realizado por investigadores del Centro de Investigación en Sistemas de Salud (CISS) del INSP.

Ante este escenario, toma relevancia la aplicación de las acciones propuestas por OMS en el Informe sobre la situación mundial de las enfermedades no transmisibles 2014, políticas públicas y programas intersectoriales relacionados con la gobernanza, prevención y reducción de los factores de riesgo, atención sanitaria y vigilancia2, como lo sugieren los autores de esta investigación, quienes también destacan que los tratados comerciales tienen un gran impacto en las conductas individuales debido a los cambios en el sistema alimentario, como precios, distribución y accesibilidad de cierto productos, así como en la salud pública.


REFERENCIAS

  1. ONU. "Objetivo 3: Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades". http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/health/
  2. OMS. "Informe sobre la situación mundial de las enfermedades no transmisibles 2014". http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/149296/1/WHO_NMH_NVI_15.1_spa.pdf?ua=1&ua=1
  3. OMS. Enfermedades no transmisibles. http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs355/es/
Última actualización:
miércoles 26 agosto 2020 16:47:14 por Webmaster INSP