Una población, un sistema de salud. Inequidad en la atención al cáncer


Conferencia “Miguel E. Bustamante” del #CONGISP2017

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Las enfermedades oncológicas han generado una enorme inequidad en nuestro país y en todo el mundo, aseguró el Dr. Alejandro Mohar Betancourt durante la Conferencia Magistral “Miguel E. Bustamante”, en el marco del primer día del 17 Congreso de Investigación en Salud Pública (CONGISP).

Bajo el título “Una población, un sistema de salud. Inequidad en la atención al cáncer”, la conferencia del Dr. Mohar, exdirector e investigador del Instituto Nacional de Cancerología (INCan), abordó dos aspectos fundamentales del cáncer: la biología tumoral y la salud pública.

Sobre la biología tumoral, explicó que una célula maligna tiene un comportamiento completamente distinto a la célula que le dio origen: no tiene una muerte programada por lo que supervive a las demás células, crece de manera indiscriminada por miles y miles de veces hasta formar una neoplasia y produce sustancias que bloquean la respuesta inmune del cuerpo contra ella. Un tumor de 1 o 2 cm contiene alrededor de un billón de células malignas; para llegar a este punto de crecimiento debió transcurrir un periodo prolongado. Además de su capacidad de multiplicarse dentro de un órgano, las células malignas producen sustancias que promueven la proliferación de vasos sanguíneos dentro del tumor, lo que permite a la célula migrar a otros sitios, es decir, producir metástasis. Es ahí, antes de la metástasis, que se tiene una oportunidad de detectar tempranamente el cáncer, tratar al paciente, erradicar y curar esa enfermedad, aseguró el investigador.

Respecto al cáncer como problema de salud pública, destacó que según las estimaciones de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, existen cerca de 16 millones de personas en todo el mundo con alguna neoplasia y en 15 años se espera que la cifra aumente a más de 20 millones, de los cuales entre el 60% y 70% estará concentrado países en vías de desarrollo como el nuestro. Por otro lado, se calcula que hay 14 millones de supervivientes de cáncer y que en 5 años serán 18 millones, lo que implica seguimiento, rehabilitación, cuidados paliativos, reincorporación social y una importante carga al sistema, reconoció el ponente.

Asimismo, mencionó que los pilares del tratamiento oncológico son quimioterapia, radioterapia y cirugía. Sin embargo, existen modelos de tratamiento dirigidos, que inhiben el que identifican el perfil del tipo de cáncer a nivel molecular para administrar medicamentos específicos. Tal es el caso de pacientes con un tipo específico de cáncer de mama que al ser tratadas con terapia hormonal y trastuzumab logran una supervivencia que va hasta el 80%. El reto, explicó el doctor Alejandro Mohar, es contar con un diagnóstico temprano y acceso a estos nuevos tratamientos para hacer la diferencia.

Por otro lado, hizo hincapié en la necesidad de definir el perfil del cáncer para cambiar la vida de los pacientes con esta enfermedad, y de la importancia de saber cuántos casos nuevos de cáncer en México hay para planear la atención primaria y los cuidados paliativos.

Dentro de la conferencia, el Dr. Mohar Betancourt fue galardonado con la medalla “Miguel E. Bustamante”, premio de mayor prestigio otorgado por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) por su contribución a la salud de México.

Esta medalla lleva el nombre del primer médico mexicano doctorado en salud pública y actor principal en la conformación de la salud pública en el país. Creador del servicio social de medicina, fundador del Instituto de Salubridad y Enfermedades Tropicales y de la revista Salud Pública de México y salubrista comprometido con los más necesitados.

170303 dr bustamante ch“Un héroe médico de carne y hueso, que estimuló mi vocación fue mi abuelo materno, el doctor Juan Ignacio Vasconcelos. Corría el año de 1882, cuando en el sur del país se declaró la última epidemia de cólera del siglo, y los médicos de aquella zona fueron requeridos para combatirla como mejor pudieran. No había en aquella época organización sanitaria nacional. Ni siquiera se sabía en México cómo se transmitía el cólera, no obstante que en Inglaterra, desde treinta años antes se había descubierto que era por medio del agua contaminada por las deyecciones de los enfermos. Mi abuelo tenía entonces 35 años. Con el maletín en la mano se marchó con su colega... hacia el Istmo de Tehuantepec. Y de él no volvió a saberse nada cuando salió a los pueblos chicos. Con muchos días de atraso llegó a la familia la noticia que el mismo cólera lo había matado en el pueblo de Tapanatepec. Y el recuerdo de este héroe familiar nutrió mi deseo no sólo de hacerme médico, sino de dedicarme a la higiene pública.” (Dr. Miguel E. Bustamante)

Redacción INSP

Última actualización:
miércoles 26 agosto 2020 16:47:16 por Webmaster INSP