Presentan resultados de los Sistemas Nacionales de Vigilancia Nutricional en Centros Escolares y Estancias Infantiles


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El 25 de septiembre del año en curso, se llevó a cabo en el auditorio principal del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán” (INCMNSZ), el evento denominado “Presentación de Resultados de los Sistemas Nacionales de Vigilancia Nutricional en Centros Escolares y Estancias Infantiles, 2018”, el cual fue presidido por los doctores David Kershenobich, Héctor Bourges Rodríguez y Abelardo Ávila Curiel, director general, director de Nutrición e investigador del INCMNSZ, respectivamente; la Dra. Teresa Shamah Levy, directora adjunta del Centro de Investigación en Evaluación y Encuestas (CIEE) del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP); el Lic. Jesús Naime Libien, titular del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF); el Lic. Ricardo Bucio Mújica, secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA); y el Dr. Jorge Alcocer Varela, quien ocupará la titularidad de la Secretaría de Salud (SSa) en el próximo gobierno.

El primer orador del encuentro fue el Lic. Naime Libien, quien habló de la Estrategia para el Acompañamiento del Desarrollo Infantil y Vigilancia Nutricional desarrollada por el DIF nacional, en coordinación con la SSa, la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL), el INCMNSZ, el Hospital Infantil de México “Federico Gómez” (HIMFG), el Fondo Unido México, la Fundación Lego y Educación Inicial de la Fundación Carlos Slim; por medio de la cual se monitoriza el desarrollo infantil mediante la aplicación de la Cédula de Evaluación de Desarrollo Infantil (CEDI), herramienta que identifica las necesidades e intereses de las niñas y los niños que asisten a las Estancias Infantiles, a fin de planear las actividades de desarrollo de acuerdo con las características particulares y de grupo.

A continuación, el Dr. Abelardo Ávila Curiel habló del modelo de inteligencia epidemiológica desarrollado por el INCMNSZ, en conjunto con otras instituciones (entre las que destacó al DIF nacional, por sus censos nacionales de talla, y al INSP, por sus encuestas nacionales de salud y nutrición), el cual ha permitido contar con información puntual, permanente, nominal, georreferenciada y en tiempo real sobre el estado de salud de la población, así como respecto a los cambios y tendencias registrados.

La tercera participación estuvo a cargo de la Dra. Teresa Shamah, quien abordó el tema de las repercusiones que tiene la epidemia de obesidad infantil en la salud pública. Al referirse a los costos económicos relacionados con el sobrepeso y la obesidad. La directora general adjunta del CIEE del INSP situó en 224,350 millones de pesos el costo total (151,894 mdp en costo directo equivalente al 45 % del gasto total en atención médica —0.9 del PIB 2014—; 72,456 en costo indirecto equivalente al 0.4 % del PIB 2014), de acuerdo con estimaciones de 2014 de la SSa.

Respecto a las prevalencias de sobrepeso y obesidad registradas en niños y adolescentes entre 2012 y 2016, la Dra. Shamah Levy habló de una reducción en los preescolares (de 9.7 a 5.8), mientras que en los escolares y adolescentes esta prevalencia alcanza a más de uno de cada tres (33.7 y 33.5). En menores de 5 años, el riesgo de la prevalencia de sobrepeso y la obesidad en 2016 se ubicó en 24.2 % en niñas, y en 21.2 % en niños. “Como ven, estas prevalencias van corriendo y alcanzan niveles preocupantes”, destacó.

Para la directora del CIEE, uno de los hallazgos más importantes de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) de 2016 fue el aumento significativo observado en la prevalencia de obesidad y sobrepeso en mujeres adolescentes, el cual alcanzó un porcentaje de hasta 39.8 % en zonas urbanas, y de 37 % en zonas rurales (en los hombres se ubicó en 33.5 %). “Es importante ver cómo va creciendo el fenómeno del sobrepeso y la obesidad a través de la vida, sin importar las zonas geográficas a las que se pertenezca, cuyas prevalencias alcanzan hasta el 70 por ciento en adultos”, alertó.

Más adelante, la Dra. Teresa Shamah habló del consumo de azúcares por parte de los niños pequeños, cuya dieta puede tener efectos significativos a largo plazo en el estado del peso de los niños. “El hecho de que los niños más pequeños consuman bebidas azucaradas (en forma de tés endulzados, bebidas a base de frutas o bebidas carbonatadas) en etapas tempranas de la vida significa que están expuestos innecesariamente, desde un periodo temprano, a sabores dulces que los predisponen a preferir las comidas dulces a lo largo de su vida”, indicó.

De acuerdo con un análisis de los datos de la ENSANUT 2012, sobre el consumo de líquidos en niños menores de un año, el 25.7 % de los infantes menores de 6 meses (quienes deberían tener lactancia materna exclusiva) consumían bebidas azucaradas: 21.3 % en el caso de los amamantados; 37.2 % en el caso de los no amamantados; consumo que alcanzó el 69.9 % en los niños (amamantados o no) de entre 6 meses y un año de edad: 68.7 % en el caso de infantes amamantados; 71.0 %, en el de infantes no amamantados.

Para el 2016 (de acuerdo con la ENSANUT de Medio Camino), el consumo de bebidas azucaradas no lácteas en niños de edad preescolar fue de 85.5 %; el de botanas, dulces y postres, de 61.9 %, y el de cereales dulces, de 53.4 %.

La obesidad infantil, además, conlleva complicaciones físicas como son el asma, la apnea del sueño, la ginecomastia (acumulación de grasa en región mamaria), pubertad precoz, trastornos del hígado, problemas dermatológicos (estrías, infección, hematomas), riesgo de enfermedad en articulaciones, pie plano, hipertensión, riesgo de enfermedad cardiovascular, diabetes tipo 2, síndrome metabólico, resistencia a la insulina, trastornos del aparato digestivo, alteraciones en metabolismo de lípidos, trastornos ortopédicos y escoliosis; así como de orden psicológico: dificultad para lograr amistades, aislamiento social, sensación de rechazo e inferioridad, baja autoestima, sentimiento de culpa, inseguridad, depresión e incremento del riesgo de seguir siendo obeso en la adultez.

La Dra. Shamah finalizó su presentación mencionando algunas acciones de política pública recomendadas para prevenir el sobrepeso y la obesidad infantil, como son la promoción de la lactancia materna exclusiva; la disponibilidad de alimentos saludables y agua pura dentro y fuera de los planteles escolares donde se cuida a los niños; el desarrollo de espacios seguros para la activación física y la recreación; la monitorización del peso y talla de los infantes; la orientación alimentaria y nutricional; la prohibición de publicidad de alimentos chatarra dirigida a niños; y el diseño de etiquetado de alimentos entendible para la población, entre otras.

“Ante un problema de tal envergadura, tanto a nivel nacional como internacional, que afecta a todos los grupos etarios de la población sin distinguir el estatus socioeconómico, se necesita pasar de la recomendación a la acción, convertir las experiencias documentadas en políticas públicas, mover a todos los agentes sociales involucrados en su prevención y cambio de conducta, lo cual pueda permitir reconstruir un país cuya base sea el bienestar y la salud, con un mejor futuro para nuestros niños”, concluyó la directora general adjunta del CIEE.

El evento continuó con las presentaciones del Lic. Ricardo Bucio, quien discurrió sobre el significado Ricardo Bucio Mújica que tiene el hecho de que la salud se encuentre garantizada como un derecho en el artículo cuarto de la Constitución, así como el interés superior de la niñez; y del Dr. Jorge Alcocer, quien cerró el encuentro hablando de los grandes retos que suponen para el sistema de salud las enfermedades crónicas no transmisibles.

Última actualización:
miércoles 26 agosto 2020 16:47:22 por Webmaster INSP