Ácido fólico: ¿Consumimos suficiente ácido fólico para prevenir defectos del nacimiento?


En el embarazo, puede ocurrir una serie de complicaciones durante el proceso de gestación, conocidas como defectos del nacimiento o malformaciones congénitas, y que incluyen anomalías estructurales o funcionales (como los trastornos metabólicos)(1)

En México, los defectos del nacimiento representan la segunda causa de muerte en niños menores de 1 año(2); en 2018 se reportaron poco más de 9 mil muertes, de las cuales el 66% eran niños menores de 1 año(3).

Aproximadamente la mitad de las anomalías congénitas no tienen una causa específica, pudiendo tener un origen infeccioso, genético o ambiental(4).

A pesar de que la dificultad para identificar la causa de los defectos del nacimiento, se han identificado algunas medidas preventivas desde el inicio de la etapa reproductiva y durante el embarazo(1):

  • Mejorar la dieta de las mujeres, asegurando un aporte suficiente de vitaminas y minerales, especialmente ácido fólico.
  • Evitar el consumo de sustancias nocivas, particularmente alcohol y tabaco.
  • Controlar la diabetes preconcepcional y gestacional.
  • Evitar la exposición a sustancias peligrosas durante el embarazo, como metales pesados y plaguicidas.
  • Consumir medicamentos y exponerse a radiaciones durante el embarazo únicamente cuando esté justificado.
  • Completar el esquema de vacunación, especialmente contra el virus de la rubéola.
  • Acudir a consultas obstétricas de control y realizar estudios de detección oportuna como ecografías y pruebas genéticas.

¿Qué es y dónde se encuentra el ácido fólico?

El ácido fólico es un compuesto sintético derivado del folato usado como suplemento alimenticio y en la fortificación de alimentos, como las harinas de trigo y maíz. Los folatos pueden encontrarse de forma natural en alimentos como leguminosas, cereales integrales, calabaza, tomate, lácteos, huevo, carne, pescado, entre otros(5). Nuestro cuerpo utiliza estos compuestos para producir células nuevas todos los días, y son de gran importancia durante el embarazo para el desarrollo neurológico del bebé.

Se recomienda que todas las mujeres en edad reproductiva consuman 400 microgramos (mcg) de ácido fólico al día(6).

Estrategias para prevenir defectos del tubo neural

Con el fin de prevenir la aparición de defectos del tubo neural al nacimiento, en México, se implementó la fortificación voluntaria con ácido fólico de las harinas de trigo y maíz (2000 mcg de ácido fólico por cada kilogramo de harina) en 2001, y se hizo obligatoria desde el 2008(7).

Aunque las tablas nutricionales especifican el contenido de ácido fólico en alimentos naturales e industrializados, no cuentan con la información sobre los alimentos elaborados con harina de trigo que no son industrializados (como pan casero), o de aquellos elaborados con harina de maíz fortificada (tamales, tortillas).

Un grupo de investigadores del INSP, en colaboración con otras instituciones de Estados Unidos, se dieron a la tarea de determinar el contenido de ácido fólico en el pan casero y las tortillas en México(8).

En promedio, 100 g de pan blanco contienen 112 mcg de ácido fólico y 12.6 mcg de folato. El pan dulce aporta 82.6 mcg de ácido fólico y 4.7 mcg de folato. Por otro lado, 100 g de tortillas elaboradas con harina fortificada (Maseca, Minsa) contienen 131 mcg de ácido fólico y 1.4 mcg de folato. Las tortillas “genéricas” (aquéllas que no especifican si se elaboraron con harina fortificada) sólo aportan 5 mcg de folato.

Al evaluar el consumo de ácido fólico en la población, a través de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (2012), se encontró que el consumo de ácido fólico va disminuyendo conforme aumenta la edad, tanto en mujeres como en hombres. El mayor porcentaje de casos de consumo menor a lo recomendado se encuentra en las mujeres entre 14 y 39 años de edad. Por el contrario, el consumo excesivo ocurrió principalmente en niñas y niños menores de 9 años, y en niños entre 9 y 13 años de edad.

Esto nos dice que, a pesar de la fortificación de los alimentos, no se ha cumplido adecuadamente el objetivo de aumentar el consumo de ácido fólico en mujeres en edad reproductiva, pues las mujeres de 19 a 39 años siguen reportando un consumo bajo.

Según los expertos, la falta de regulación de la fortificación de los alimentos conduce a una ingesta total de ácido fólico impredecible. Se requiere del diseño e implementación de políticas para el monitoreo y evaluación de la fortificación obligatoria. De esta manera, se logrará aumentar el consumo de ácido fólico en las mujeres en edad fértil, y se evitará el consumo excesivo en niños.

 

Redacción  CENIDSP

 


Fuentes

 

Última actualización:
miércoles 26 agosto 2020 16:47:30 por Webmaster INSP