Una epidemia en las manos: los cigarros electrónicos


“El mercado ha avanzado más rápido que las investigaciones sobre el uso de cigarros electrónicos […] cuando las autoridades regulatorias se dieron cuenta, ya teníamos una epidemia en las manos”, explicó la Dra. Ana M. Rule, de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins en el seminario “Exposición a metales por uso de cigarros electrónicos”.

La concentración de nicotina más alta que tenían los primeros e-cigs comercializados era de 25 mg/ml; la concentración en los cigarros de 4ta generación (JUUL) es de 50 mg/ml en con un sistema cerrado, es decir, sin la opción de reemplazar el cartucho por uno sin nicotina o de concentraciones más bajas. Las estrategias de mercadotecnia, que incluyen diversas presentaciones de colores y sabores, tuvieron gran aceptación entre los jóvenes, pasando de boca en boca y haciendo de su uso una moda.

Las concentraciones de nicotina que contiene un cigarro electrónico, equivale a una cajetilla de cigarros, esto dificulta tener conciencia de la cantidad que se está consumiendo.
Inicialmente, los e-cigs estaban dirigidos hacia la población fumadora para dejar el hábito, sin embargo, hubo un aumento en la incidencia en los jóvenes que nunca habían fumado. A partir del 2015, los estudios muestran el salto del cigarro electrónico al de combustión porque es más barato.

En Estados Unidos, casi el 40% de jóvenes de preparatoria utilizan el cigarro electrónico; esto es preocupante porque los usuarios desconocen a lo que están expuestos y que les genera adicción.

Se han encontrado muchos componentes tóxicos en estos dispositivos, además de la nicotina:

  • Compuestos orgánicos, principalmente saborizantes, que interfieren en la absorción de metales.
  • Aldehídos que provocan constricción de vías aéreas.
  • Hidrocarburos aromáticos policíclicos que dañan el hígado y riñón.
  • Metales cancerígenos y neurotóxicos.

El verano de 2019, se presentó un brote epidemiológico en adultos jóvenes entre 18 y 25 años con un cuadro atípico de neumonía asociado al uso de los e-cigs. Si bien, este es un ejemplo de los efectos agudos, aún se desconocen los resultados de su uso crónico.

Dada la estructura de los dispositivos, el líquido entra en contacto con una resistencia que, al calentarse, genera el aerosol. Las resistencias más comunes están hechas de nicrom, una aleación de níquel y cromo, conocidos cancerígenos en pulmón; también, kanthal (hierro, cromo y aluminio), acero inoxidable (cromo, níquel, manganeso y carbono), sólo níquel o aluminio.

Al comparar la composición del aerosol exhalado con el líquido de los cigarros electrónicos, se encontraron níquel y cromo en el líquido antes de entrar en contacto con la resistencia lo que refleja la falta del control de calidad de los dispositivos. La concentración de estos metales es mayor en el vapor que en el líquido, añadiéndose otros que no estaban presentes como plomo y arsénico, indicando la influencia también de otras partes de la resistencia, como son las soldaduras.

“Para los jóvenes que nunca han fumado, se deben comparar los efectos de los cigarros electrónicos con el medio ambiente”, dijo la Dra. Ana; esto debido a que los riesgos cambian, no solo los efectos directos a la salud, sino también aumenta el riesgo de pasar del cigarro electrónico al de combustión, principalmente en adolescentes.

La investigadora señaló que las concentraciones de metales en los e-cigs son muy similares a las presentes en los cigarros de combustión; 15 bocanadas del cigarro electrónico equivalen a uno de combustión. Entonces, en relación con los metales, no hay una reducción de riesgo significativa al usar esos dispositivos.

De acuerdo con la Dra. Rule, el único beneficio potencial del uso de e-cigs es en los fumadores que dejan el tabaco o reducen su consumo gracias a estos dispositivos; sin embargo, son pocos en comparación con las consecuencias negativas:

  • Normalización del hábito.
  • Aumento del riesgo de sustituir los cigarros por los dispositivos en vez de dejar de fumar.
  • Aumento del riesgo de que los fumadores se ffvuelvan usuarios duales.
  • Aumento del riesgo de que ex-fumadores usen los e-cigs.
  • Aumento del riesgo de que los no fumadores decidan usar cigarros electrónicos.

Redacción CENIDSP

Última actualización:
miércoles 26 agosto 2020 16:47:30 por Webmaster INSP