Las raíces de la obesidad son profundas


La evidencia científica ha demostrado que el balance energético es la causa más inmediata de la obesidad, es decir, ingerir más energía de la que se gasta. Sin embargo, existen otras causas complejas y multifactoriales en el desarrollo de la obesidad; algunas operan muy profundo, a lo largo de la vida y en distintos niveles del sistema social y global.

El balance energético está mediado por la dieta, la actividad física y factores genéticos. Aunque la población mexicana parece ser genéticamente más susceptible a la obesidad, se ha encontrado que el elemento desencadenante de esta epidemia es una profunda transformación cultural, de tal magnitud que ha inducido a sectores importantes de la población a abandonar sus costumbres, a cambiar sus valores y a adoptar masivamente nuevos patrones de vida que han distorsionado gravemente sus formas de comer y gasto energético.

La forma en que nos alimentamos es resultado de un complejo proceso en el que intervienen factores de naturaleza biológica y sociocultural. Los alimentos y bebidas que consumen las familias no solo dependen de sus preferencias y recursos económicos, en gran medida también de la oferta y del entorno en el que ocurren los comportamientos alimentarios. Las conductas que favorecen la actual epidemia de obesidad en México se originan desde la infancia y, al estar tan arraigadas, es muy difícil modificarlas sin conocer el contexto en el que se desarrollan. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018 (ENSANUT 2018), más del 80% de los niños menores de 5 años consumen bebidas no-lácteas azucaradas, mientras que apenas el 20% consume verduras; esto se refleja en el porcentaje de menores que están en riesgo de padecer sobrepeso (22.2%) y aquellos que ya lo tienen (8.4%).

En esta transformación cultural han influido las fuertes presiones del mercado, el consumismo característico del sistema actual y la pérdida de la cultura alimentaria protectora. Ejemplo de ello son la alta disponibilidad y accesibilidad de alimentos industrializados con alto contenido calórico y bebidas azucaradas, el mercado masivo de alimentos procesados, los precios de alimentos y el medio ambiente sedentario. Esto deriva de causas básicas como la urbanización e industrialización, la globalización, los cambios en la dinámica familiar, medios de comunicación masiva, las normas y políticas del Estado y los cambios tecnológicos en el trabajo, transporte y recreación.

El control de la obesidad en México ha requerido de inversión financiera y una acción inmediata por parte del gobierno, de las instituciones de salud, y de la sociedad civil, para la aplicación de programas y campañas de salud que promuevan un cambio positivo en el estilo de vida de la población. Actualmente, poco más del 75% de los adultos mayores de 20 años tienen sobrepeso u obesidad. Esta cifra es alarmante, considerando que la obesidad es el principal factor de riesgo modificable para el desarrollo de enfermedades crónicas como diabetes, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer. El INSP ha participado activamente en el desarrollo de políticas públicas basadas en evidencia para afrontar este problema de salud y que han demostrado ser efectivas; tal es el caso del impuesto a las bebidas azucaradas, que ha promovido el aumento en el consumo de bebidas saludables como el agua, y la modificación a la NOM-051-SCFI/SSA1-2010, para la implementación del etiquetado frontal de advertencia en alimentos y bebidas industrializados, que permitirá a los consumidores comprender el contenido de los productos adquiridos, facilitando las decisiones para una alimentación saludable.

 

Redacción  CENIDSP

 


Fuentes

Última actualización:
miércoles 26 agosto 2020 16:47:30 por Webmaster INSP