Hacia una cobertura mediática responsable sobre el suicidio


Avicii, Robin Williams, Chris Cornell, Anthony Bourdain, son algunos de los personajes públicos que, al final de su vida, acapararon los titulares por la misma razón: se suicidaron. Estos nombres se suman a una extensa lista que incluye personalidades como Sylvia Plath, Alfonsina Storni o Alejandra Pizarnik.

La muerte de personajes famosos, de celebrities, nunca pasan desapercibidas. No obstante, si la causa de muerte es un posible o confirmado suicidio, la cobertura mediática suele ser mayor.

En la prevención del suicidio, el papel de los medios de comunicación va más allá de dar a conocer los factores de riesgo, las medidas para identificar oportunamente componentes de las conductas suicidas, o los servicios de salud para atender este fenómeno. El tratamiento de la información sobre suicidios, y cómo se dan a conocer, puede tener un efecto negativo sobre la conducta de quienes reciben estas noticias, algo que se ha llamado “Efecto Werther” y que se usa en la literatura técnica para referirse a la imitación de los suicidios1.

En 1774, J. W. Goethe publicó Los sufrimientos del joven Werther, una novela epistolar que narra las penas de amor de su protagonista, el joven Werther, y que finalmente decide suicidarse usando un arma de fuego. Luego de la publicación del libro, ocurrió una oleada de suicidios entre jóvenes europeos, quienes se quitaron la vida del mismo modo que el protagonista de la novela2.

Una oleada de suicidios descrita recientemente ocurrió en la provincia de Las Heras, en la Patagonia Argentina. Ahí entre 1997 y 1999, escribe Leila Guerriero en Los suicidas del fin del mundo, 22 jóvenes de entre 18 y 28 años se suicidaron y varios niños más lo intentaron.

Un caso reciente de la asociación entre medios y suicidio es la serie 13 Reasons Why. De acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (NIH por sus siglas en inglés), el estreno se asoció con un aumento del 28.9% en las tasas de suicidio entre los jóvenes estadounidenses de 10 a 17 años en el mes (abril de 2017) posterior al lanzamiento del programa, después de tener en cuenta las tendencias en curso en las tasas de suicidio, según un estudio publicado en el Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry.4

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, “existe evidencia suficiente para sugerir que algunas formas de cubrimiento periodístico y televisivo real del suicidio están asociadas con un exceso en suicidios estadísticamente significativo; el impacto parece ser mayor entre la gente joven”.

¿Cómo hacer una cobertura informativa responsable del suicidio?

Desde el año 2000, la OMS emitió una serie de recomendaciones dirigidas a los profesionales de la comunicación, con el objetivo de promover una cobertura informativa responsable sobre el suicidio, bajo la evidencia del impacto que esta puede tener sobre la salud de la población.

Las recomendaciones incluyen la interpretación cautelosa de las estadísticas, el uso de fuentes oficiales, confiables y auténticas; el tratamiento respetuoso de la información, entre otras.

Para informar sobre un suicidio, debe considerarse1:

  • Evitar la cobertura sensacionalista, particularmente cuando involucra a una celebridad. Las fotografías de la víctima, del método empleado y de la escena del suicidio deben evitarse. Los titulares en primera página nunca son la ubicación ideal para informar sobre un suicidio.
  • Deberán evitarse las descripciones detalladas del método usado y cómo lo obtuvo la víctima. Las investigaciones han demostrado que la cobertura por parte de los medios de comunicación tiene mayor impacto sobre el método de suicidio adoptado, que la misma frecuencia con que ocurren los suicidios.
  • No deberá informarse acerca del suicidio como algo inexplicable o simplista. El suicidio nunca es el resultado de un solo factor o hecho. Usualmente lo causa una compleja interacción de muchos factores tales como enfermedad mental y física, abuso de sustancias, conflictos familiares e interpersonales y acontecimientos estresantes.
  • El suicidio no deberá describirse como un método para enfrentar problemas personales tales como bancarrota, incapacidad de aprobar un examen, o abuso sexual.
  • Los informes deberán tener en cuenta el impacto sobre las familias y otros sobrevivientes en términos del estigma y el sufrimiento psicológico.
  • Glorificar a las víctimas de suicidio como mártires y objetos de adulación pública, puede sugerir a las personas vulnerables que la sociedad honra el comportamiento suicida. En vez de eso, deberá hacerse énfasis en lamentar la muerte de la persona.
  • Describir las consecuencias físicas de intentos de suicidio (daño cerebral, parálisis, etc.) puede actuar como elemento de disuasión.

Los medios y profesionales de la salud deben tomar un papel activo en la responsabilidad que tienen sobre la difusión de la información sobre suicidio y el posible impacto sobre la salud de la población, a través de una cobertura noticiosa responsable, respetuosa y basada en datos confiables3.



Fuentes


Última actualización:
jueves 10 septiembre 2020 17:04:55 por Webmaster INSP