¡Un millón de gracias!


En todo el mundo, más de 735 mil personas son diagnosticadas con linfoma cada año. Con este tipo de cáncer menos conocido, los pacientes enfrentan una variedad de desafíos únicos y dependen del apoyo de un equipo de profesionales y conexiones personales a lo largo de su experiencia con el cáncer.

El linfoma es un tipo de cáncer que se origina en los glóbulos blancos, llamados linfocitos; los linfocitos son parte del sistema inmunológico del organismo. Existen más de 60 tipos y sólo el 50 por ciento de los mismos son curables, se presenta con mayor frecuencia en adultos que en niños y las probabilidades de contraer la enfermedad aumentan a partir de los 50 años. Las dos tipos principales son:

  • La enfermedad de Hodgkin (el Dr. Thomas Hodgkin fue el primero en identificar esta enfermedad).
  • Linfoma no Hodgkin.

Estas dos clases de linfomas son diferentes en cuanto a cómo se comportan, se propagan y responden al tratamiento, de modo que es importante diferenciarlos. Por lo general, los médicos pueden diferenciarlos al observar las células cancerosas con un microscopio o mediante el uso de pruebas sensibles de laboratorio.

Diagnosticar un linfoma en sus inicios es complicado, pues síntomas como cansancio, fiebre, inflamación de los ganglios linfáticos y sudoración nocturna pueden confundirse fácilmente con enfermedades comunes como gripe. Sin embargo, la presencia de un bulto que no duele en el cuello, axilas o ingle, y que no desaparece con el uso de medicamentos, es señal de alerta. En estos casos, es recomendable realizar una biopsia para confirmar o descartar la enfermedad.

En las últimas décadas se han introducido nuevas técnicas para el tratamiento del linfoma que aumentan la esperanza de vida de las personas, esto ha producido importantes cambios en la actitud de la sociedad. El tratamiento depende del estado del linfoma, pero generalmente la quimioterapia y la radioterapia son el tratamiento de elección.

Este 15 de septiembre, Día Mundial de Concientización sobre el Linfoma, la comunidad mundial está dando un millón de gracias para mostrar gratitud a quienes ayudan a las personas que viven con linfoma.

Desde el diagnóstico hasta el final de la enfermedad, los pacientes están en contacto con un equipo variado de profesionales de la salud, que incluye médicos familiares, especialistas, personal de enfermería, psicológos y trabajadores sociales, que ayudan a sanar la mente y el cuerpo mediante un cuidado integral del paciente. Además, el apoyo y cariño de sus familiares y amigos, cuya participación es elemental en la recuperación de quienes enfrentan esta enfermedad.

A todos ustedes, que ayudan a mejorar la vida de las personas que padecen linfoma: ¡Un millón de gracias!



Fuentes


Última actualización:
viernes 11 septiembre 2020 18:31:57 por Webmaster INSP