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AzucarLa iniciativa de los legisladores para agregar impuestos a los refrescos desató un debate en medios de comunicación durante las últimas semanas de 2012. La iniciativa fue apoyada por organismos de la sociedad civil y el debate, en el que también participó la industria productora de refrescos, se concentró en dos grandes temas: los efectos del consumo de refrescos en la salud y la conveniencia de un impuesto para contrarrestar dichos efectos. Esta entrega aborda el primero de ellos.

A raíz del debate, un desplegado hecho recientemente por la industria productora de refrescos afirmó que “por más de 100 años los refrescos han sido una opción de hidratación y aporte energético segura...”, sin embargo, ¿qué tan cierta es esta declaración a luz de la evidencia científica?

LA EVIDENCIA

Los refrescos son “calorías vacías” y no representan beneficios para la salud; por el contrario, existe abundante evidencia científica publicada sobre sus efectos adversos.

Varios análisis  que evalúan en conjunto toda la evidencia científica internacional disponible, muestran que beber regularmente refrescos lleva a un mayor consumo de calorías, a una menor calidad de la dieta, al aumento de caries dentales y del riesgo de obesidad y de diabetes mellitus tipo 2.

Dos estudios publicados recientemente en la prestigiosa revista New England Journal of Medicine, mostraron que niños escolares y adolescentes que consumían una bebida azucarada (8 onzas/250 ml) por día durante un lapso de 12 a 18 meses, aumentaron de peso más que los niños y adolescentes de la misma edad que recibieron bebidas libres de azúcar, sin calorías. (Consulta los artículos aquí: 1, 2)

Dos comités independientes de científicos internacionales, convocados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo Mundial de Investigación sobre el Cáncer (WCRF por sus siglas en inglés), concluyeron que el consumo de refrescos y otras bebidas azucaradas aumentan el riesgo de obesidad. Ambos comités recomendaron no consumir estas bebidas, o hacerlo esporádicamente, como medida para prevenir la obesidad y las enfermedades asociadas, incluida la diabetes.

Por otro lado, un estudio de seguimiento a 50 mil mujeres durante 8 años, publicado en la revista de la Asociación Médica Americana, mostró que las mujeres que consumían una porción o más de bebidas azucarada al día presentaron 83% mayor riesgo de diabetes mellitus tipo 2 que las mujeres que consumían menos de una porción de bebida azucarada por mes. El aumento en el riesgo de diabetes asociado al consumo de refrescos fue confirmado por un segundo estudio de seguimiento durante 10 años en 40 mil mujeres.

130301 minibotella¿POR QUÉ LOS REFRESCOS CONDUCEN A LA OBESIDAD?

 Uno de los posibles mecanismos mediante los cuales los refrescos conducen a la obesidad es su pobre capacidad de generar saciedad; ya que a diferencia de los alimentos sólidos, no producen «compensación dietética».

La «compensación dietética» es la reducción involuntaria de la ingestión de calorías en comidas subsecuentes (entre comidas) y es uno de los mecanismos que nos defienden de la obesidad. Por ejemplo, si después del desayuno ingerimos una quesadilla con un aporte de 150 Kcal (o cualquier alimento sólido), durante la comida tendremos una disminución involuntaria de consumo de aproximadamente 150 Kcal. Este fenómeno no ocurre con los líquidos, por esta razón si consumimos una lata de refresco de 355 ml que aporta 150 Kcal. entre comidas, el consumo de calorías totales durante la siguiente comida será igual que si no hubiéramos bebido el refresco; es decir no hay «compensación dietética».

Es probable que la ausencia de «compensación dietética» de los refrescos y bebidas con azúcar añadida ocurra debido a que a lo largo de la evolución de nuestra especie sólo bebimos agua como única fuente de hidratación. Fue hasta hace sólo 100 años que el hombre inició el consumo de bebidas azucaradas, por lo tanto no desarrollamos “sensores” o mecanismos para detectar el consumo de calorías en bebidas, como sí lo hacemos con los alimentos sólidos.

En resumen, si bien la diabetes es multifactorial, es claro que los refrescos aumentan el riesgo de obesidad y de concentraciones elevadas de glucosa en la sangre; estos factores contribuyen con 26% del total de muertes en México. Por tanto, el consumo frecuente de bebidas azucaradas no es seguro como lo afirma la industria productora de refrescos, sino que constituye un importante factor de riesgo para la obesidad y la diabetes.

En el libro publicado recientemente por la UNAM, “La obesidad en México: Recomendaciones para una política de estado”, un grupo multidisciplinario de más de 40 investigadores mexicanos, convocados por la Academia Nacional de Medicina y la UNAM, reconocen que el consumo de bebidas azucaradas es uno de los factores de riesgo de obesidad y proponen varias medidas de política pública para lograr reducir su consumo, junto con otra serie de acciones y políticas para prevenir la obesidad.

Comentarios   

+3 # neftali mendoza aroche 11-04-2013 14:05
Muy interesante y completo estudio de los efectos de refrescos en el cuerpo humano. Lo que sigue en nuestro país será buscar medidas eficientes para disminuir su consumo, como consecuencia apoyar a la salud de la población.
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0 # ALICIA MUÑOZ SALAS 09-06-2013 15:04
hola buenas tardes muy interesante el articulo, solo quiero saber si el consumo de refresco a parte de producir obesidad no es riesgo tambien para una insufisiencia renal aun sin padecer diabetes mellitus me gustaria saber si hay alguna investigacion en relacion a esto gracias
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+1 # Johan Dionicio Hernández 14-11-2015 08:40
Interesante, salvo que los estudios que citan de la NEJM, en uno advierte aumento de peso por predisposición genética y en el otro explica que aumentan de peso niño que consumen mucho refresco, mucha comida rápida y ven mucha televisión, para hacer un comentario más objetivo de los efectos de ciertos productos, deberíamos pensar en los aspectos genéticos y de actividad física. Soy un hombre de 35 años, 1.86 m de estatura, con un peso de 76 kg. He consumido refrescos toda mi vida al igual que muchos de ustedes mi alimentación no fue distinta y sin embargo durante nuestra niñez no éramos gordos ni con problemas de salud ¿Qué cambio, la comida, las bebidas? no esas tienen básicamente lo mismo. Cambiaron nuestras actividades, ya no hay ejercicio al aire libre por contaminación, por inseguridad, o porque es más entretenido ver la tele y jugar videojuegos dentro de casa y mucho tiempo estamos sentados, ni para apagar la tele nos levantamos. No satanicemos productos ¡Actívate México!.
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