Consumo de alcohol y percepción del riesgo


Abusar del alcohol tiene riesgos para la salud, lo sabemos. Sin embargo, estos riesgos aumentan cuando el consumo es pensado como una práctica tradicional o parte de la cultura de las sociedades. Pensar así conlleva a tolerarlo y aceptarlo como inofensivo, a la par de minimizar los efectos nocivos, actitud peligrosa si permea a las autoridades e instituciones

“La percepción de riesgo sobre el alcohol entre la población ha venido disminuyendo desde tiempo atrás”, reconoce la Encuesta Nacional de Adicciones (ENA) 2011 además de afirmar “en tanto que la tolerancia social se ha incrementado, lo cual es congruente con la tendencia al incremento del consumo de esta sustancia”.

Un estudio publicado en la revista Salud Mental por investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INPR) apunta en esta dirección. Tras entrevistar a autoridades sanitarias, políticas y policiacas, así como comerciantes, de una comunidad rural de Morelos, los investigadores concluyeron que las percepciones normalizadoras afectaban tres áreas determinantes para aplicar y ejecutar los programas y políticas en salud:

  1. La falta de aplicación de vigilancia entre los actores encargados de la regulación de la venta, al percibir que el consumo es una “tradición del pueblo mexicano”.
  2. La escasa o nula demanda de atención que reportan los médicos para atender estos problemas, que pudiera deberse a la percepción de que es un problema que se resuelve de manera personal con voluntad y buen comportamiento.
  3. La arbitrariedad para vender bebidas alcohólicas a menores de edad debido a que, en contextos festivos, “todo se vale” y por lo tanto se debe aprovechar “la mina de oro”, tanto en el otorgamiento de permisos como en la venta de bebidas embriagantes.

En el análisis del discurso usado por estos actores sociales para abordar distintos aspectos del consumo del alcohol, se encontró metáforas que encubrían valoraciones y dilemas propensos a favorecer esta práctica: “tradición del pueblo mexicano”, “se ve mucho borracho en carnaval… es el pan nuestro de cada día”, “borracho y dormido se me quita lo jodido”. El consumo de alcohol por parte de las mujeres fue calificado como signo de modernidad debido a “que ya evolucionaron” o subvalorado puesto que es “raro que la mujer tome”.

La prevención y tratamiento en salud, por otra parte, recibió apreciaciones de índole moral, individual y limitadas por factores externos socioeconómicos, como la falta de trabajo; además de ser vistas como no prioritarias en la planeación de los programas de salud, en comparación con otros temas, lo cual influye en una atención deficiente y estigmatizante para las personas que buscan ayuda en este sentido.

Estos hallazgos toman relevancia al ser contrastados con el Estudio sobre Consumo y Abuso de Alcohol en el Distrito Federal 2013. Percepción de daños y regulación de alcohol, mariguana y otras drogas:

  • 46% consume alcohol por diversión,
  • 98% cree incorrecto que los adolescentes beban hasta la embriaguez, pero 74% cree correcto que los adultos beban 1 o 2 copas en alguna ocasión.
  • 70% está de acuerdo con la regulación del consumo y venta de alcohol,
  • 78% piensa que la regulación no se aplica adecuadamente como consecuencia de la corrupción; 17%, por la falta de interés de las autoridades.
  • 34% juzga que las leyes y acciones del gobierno en este asunto han empeorado, seguido por un 29% que las considera sin cambios y 34% considera que la situación sobre disponibilidad de tratamiento del consumo de alcohol ha empeorado.

Por último, la ENA 2011 registró el aumento del consumo de alcohol por parte de las mujeres, en especial de las adolescentes, (hecho también registrado por las últimas Encuestas Nacionales de Salud y Nutrición); así como el incremento de bebedores, que poco más de la mitad de la población inició el consumo de alcohol antes de los 17 años, la tercera parte de la población consume altas cantidades por ocasión y 6% generó dependencia, equivalente al 4.9 millones. Ante este escenario, la ENA 2011 recomienda una serie de medidas afines a la Estrategia Mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para reducir el uso nocivo del alcohol, como proteger a los adolescentes de la exposición al consumo, aumento de precios a través de impuesto, fortalecer medidas de detección de alcohol en conductores, regulación de publicidad y disponibilidad, entre otras.

El siguiente año se llevará a cabo una nueva edición de la Encuesta Nacional de Adicciones a realizarse el siguiente año, con la cual se habrá de conocer si el panorama planteado por el levantamiento de hace 4 años aumentó o disminuyó y en qué medida.

 

Fuentes

Última actualización:
miércoles 26 agosto 2020 16:47:08 por Webmaster INSP