Influenza


En 1580 una epidemia desconocida azotó África y Europa. En ese momento la epidemia, proveniente de Asia, fue conocida en Italia como “influencia planetaria”, ya que se relacionó a ciertos fenómenos astronómicos ocurridos antes de la aparición del brote. Con el tiempo este término derivaría en el nombre actual de una enfermedad que ha acompañado a la humanidad desde hace mucho, y cuyos primeros registros datan del 492 A. C.: la influenza.

Hoy en día, sabemos que la influenza no es ocasionada por el influjo de las estrellas, sino que es una enfermedad causada por virus, clasificados en tipos A, B, y C de acuerdo con sus características moleculares e inmunológicas.

La influenza se transmite de persona a persona, a través de gotitas de saliva con réplicas del virus de influenza, producidas al toser o estornudar. Al entrar en las vías respiratorias de otra persona, estas gotitas pueden transmitir la enfermedad. También puede transmitirse a través de superficies que tienen gotas de saliva con el virus, como pasamanos, etc.

Los principales síntomas de la influenza incluyen fiebre, escalofríos, tos, dolor de garganta, mucosidad nasal o nariz tapada, dolor muscular y de cabeza, cuerpo “cortado”, fatiga (cansancio extremo), entre otros.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la influenza puede afectar a todos los grupos de edad, sin embargo, quienes tienen mayores riesgos de sufrir complicaciones son “los menores de 2 años, los mayores de 65 y las personas de todas las edades con determinadas afecciones, tales como inmunodepresión o enfermedades crónicas cardiacas, pulmonares, renales, hepáticas, sanguíneas o metabólicas (por ejemplo, la diabetes)”.

Una de las mejores formas para prevenir esta enfermedad es a través de la vacunación cada temporada invernal. No es suficiente aplicarse la vacuna una sola vez, ya que cada año la vacuna cambia dependiendo de tipos de virus que circulen en el país.

Además, mantener los hábitos de higiene es fundamental para prevenirla. Utilizar un pañuelo desechable para toser o estornudar, lavarse frecuentemente las manos y evitar el contacto directo con personas enfermas también puede ayudar.

Al ser una infección por virus, la influenza no requiere el uso de antibióticos, ya que estos medicamentos sólo tienen efecto sobre las bacterias. Así lo explica la doctora Anahí Dreser de la Línea de Investigación en Medicamentos del Instituto Nacional de Salud Pública: "es como si imagináramos que los virus fueran pájaros; las bacterias, peces; los antibióticos, una caña de pescar. La caña no tiene ninguna utilidad para atrapar un pájaro, solamente peces.”

No automedicarse y acudir con un profesional de la salud es la mejor opción si se presentan síntomas de influenza.


Fuentes

  1. García-García J, Ramos C. La influenza, un problema vigente de salud pública. Salud Publica Mex 2006;48:244-267. Disponible en http://bvs.insp.mx/rsp/_files/File/2006/La%20influenza.pdf
  2. Guillermo Murillo-Godínez, ¿Influenza, gripe, catarro o resfriado?, Med Int Mex 2011;27(1):75-78.
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  4. Bruno Lina, “History of Influenza Pandemics”, en Didier Raoult & Michel Drancourt (Eds.), Paleomicrobiology: Past Human Infections. Springer, Berlin & Heidelberg, 2008. Disponible en http://www.academia.dk/BiologiskAntropologi/Paleopatologi/paleomicrobiology.php
  5. WHO, Influenza (Seasonal). Fact sheet N°211. March 2014. Disponible en http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs211/en/
  6. Irma López Martínez, INFLUENZA, INFLUENZA A (H1N1), INFLUENZA A (H7N9). Recursos en virología. Facultad de Medicina, UNAM.
  7. Disponible en http://www.facmed.unam.mx/deptos/microbiologia/virologia/influenza.html
  8. Medline Plus, Gripe. Disponible en https://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000080.htm
Última actualización:
miércoles 26 agosto 2020 16:47:10 por Webmaster INSP