La microbiota intestinal como mediador de la obesidad


Los lactobacilos, usados en la industria alimentaria, son más abundantes en personas obesas

“Uno de los primeros reportes del proyecto MetaHIT, grupo encargado de estudiar el microbioma humano, establece que el contenido total de bacterias en nuestro organismo es 10 veces mayor que el número total de células en un individuo y el grupo de genomas de estos microorganismos codifica a un complejo de genes 100 veces mayor en promedio que el genoma humano”, explicó la Dra. Ana Burguete en la mesa redonda “Microbiota y salud”, desarrollada por el Centro de Investigación sobre Enfermedades Infecciosas (CISEI) del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

A decir de la especialista en epidemiología genética, la microbiota puede considerarse como un órgano más perfectamente integrado a la fisiología de nuestro cuerpo, debido a la interacción y regulación de las funciones metabólicas e inmunológicas que el organismo humano no podría realizar por sí solo.

Respecto al sobrepeso y obesidad, la también especialista en epidemiología genética explicó que “la microbiota tiene la capacidad de aumentar la habilidad del hospedador para conseguir y almacenar un mayor número de calorías de la dieta”, y agregó que la microbiota ubicada en el colón distal tiene mayor importancia por su intervención directa en el metabolismo, procesamiento degradación, almacenaje de macronutrientes (grasas, proteínas y carbohidratos).

De acuerdo con la Dra. Burguete, diversos estudios realizados en población adulta por la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, en 2006, y la Universidad del Mediterráneo, en 2009, han demostrado que los lactobacilos, una subdivisión de una de las bacterias con mayor presencia en la microbiota intestinal, tienden a aumentar su población en las personas con sobrepeso y obesidad; no obstante, “es la bacteria más utilizada en la industria de los alimentos. Todo el mundo conoce el L. casei y el L. paracasei”.

En este sentido, precisó que en un estudio realizado por ella y su equipo en una cohorte de dos mil 637 niños mexicanos, de 6 a 14 años de edad, confirmaron estos hallazgos en los infantes con alto consumo de carbohidratos y grasas saturadas, pero sobre todo lograron identificar que este conjunto tenía el doble de riesgo de desarrollar obesidad, en comparación con el grupo control con peso normal.

Posteriormente, descubrieron que específicamente la especie L. reuteri se presentaba con una alta frecuencia en los niños con sobrepeso y obesidad, mientras que el L. paracasei era predominante en los infantes con peso normal.

El estudio genómico de estos géneros de bacterias de ácido láctico, ahondó, ha determinado que el L. reuteri no es capaz de metabolizar la glucosa, lo cual explica su fuerte relación con la ganancia de peso en las personas y llama la atención porque es un componente que se utiliza en las fórmulas lácteas y para tratar los cólicos en los recién nacidos.

En el panel también participaron los Dres. Vicente Madrid Marina, del CISEI, y Adrián Ochoa, del Instituto de Biotecnología (IBt) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Última actualización:
miércoles 26 agosto 2020 16:47:15 por Webmaster INSP