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Contexto de la Hepatitis C en México
Transmisión de la Hepatitis C

El virus de hepatitis C se transmite por vía sanguínea, generalmente por uso compartido de agujas al usar drogas inyectables o inhaladas, en entornos sanitarios, debido a la reutilización o la esterilización inadecuada de equipo médico; a través de transfusiones de sangre y derivados sanguíneos. El VHC se puede transmitir también por vía sexual y por vía perinatal. En la actualidad, otras vías de transmisión documentadas son exposición por el uso de pearcings y tatuajes y uso compartido de objetos personales de familiares infectados.

Aproximadamente del 15 al 45% de las personas infectadas eliminan el virus espontáneamente en un plazo de seis meses, sin necesidad de tratamiento alguno; el 55 al 85% restante desarrollarán infección crónica. Un 15 a 30% de los pacientes con infección crónica evolucionarán a cirrosis hepática en un plazo de 20 años. La hepatitis C constituye la causa más común de hepatitis crónica y cirrosis en el mundo.

Aportaciones del INSP al estudio y conocimiento de la Hepatitis C

A través de la Encuesta Nacional de Salud (ENSA) 2000 y de las ENSANUT 2006 y 2012 el INSP ha aportado el conocimiento epidemiológico de la seroprevalencia de hepatitis C a nivel poblacional. En 2000, por ejemplo, la ENSA reportó una prevalencia de hepatitis C de 1.4%, la cual era mayor en hombres (1.4%) que en mujeres (1.3%), sobre todo en mayores de 60 años de edad. Entre 2006 y 2009, la prevalencia nacional reportada fue del 0.7%; para 2012, la ENSANUT arrojó una prevalencia de 0.16% en personas de 15 a 49 años, 0.18% en personas de 20 a 49 años, 0.24% en hombres y 0.09% en mujeres.

Asimismo, entre enero del 2006 y diciembre del 2009, el INSP lideró un estudio a nivel nacional donde se evaluó la seroprevalencia y prevalencia del VHC, así como la frecuencia de características de riesgo y la correlación genotípica con la carga viral, en 112,226 adultos asistentes a clínicas de medicina familiar. De acuerdo con este estudio, la seroprevalencia de VHC fue de 1.5%, de los cuales 60.9% reportó haber tenido alguna transfusión sanguínea previa; 28.3%, contar con familiares cercanos con cirrosis; 25.2%, tener tatuajes o piercings, y 6.9%, ser usuario de drogas intravenosas. Los estudios del INSP muestran que cerca de la mitad de individuos seropositivos están infectados crónicamente, por lo que esta infección constituye un problema emergente de salud pública en México.

El INSP también ha contribuido en estudios de farmacogenómica de Hepatitis C, y participado en el consorcio liderado por el Instituto para la Medición y la Evaluación de la Salud (IHME, por sus siglas en inglés), que dirige el proyecto de la Carga Mundial de la Enfermedad. De acuerdo con esta evaluación, la carga de la enfermedad por cirrosis hepática en México es muy alta: en 2013 la cirrosis hepática por hepatitis C constituyó la octava causa de muerte en personas de 15 a 49 años. La tasa de mortalidad por cirrosis por VHC aumentó un 32.8% entre 2000 y 2013, en especial en personas mayores de 70 años, grupo etario en el que aumentó un 26.4%, mientras que en personas de 15 a 49 años, disminuyó un 6.7%, y en personas de 50 a 69 años se mantuvo estable. México ocupa el cuarto lugar en el mundo en mortalidad por cirrosis por el VHC, con una tasa de mortalidad de 12.55, solo superada por Ucrania (13.09), Moldova (33.9) y Egipto (38.13).

El liderazgo que tiene el INSP en el desarrollo de estudios poblacionales, los cuales ofrecen un panorama epidemiológico del comportamiento de la enfermedad en la población, por ejemplo las ENSA y ENSANUT, le ha valido el reconocimiento como institución líder de opinión tanto en foros gubernamentales como académicos y de la industria farmacéutica, haciendo que la tasa de retorno de su investigación en epidemiología de hepatitis C sea alta.

Coalición para el estudio de la Hepatitis C

En 2015 se conformó la Coalición para el estudio de la Hepatitis C, conformada por un grupo interdisciplinario de expertos en las áreas clínica y epidemiológica de las enfermedades del hígado en general y de las hepatitis virales. En esta coalición participan organismos e instituciones como el INSP, la Fundación Nacional para la Salud Hepática (Fundhepa), el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ), el Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH y el Sida (CENSIDA), el Centro Nacional de la Transfusión Sanguínea, la Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud de la Secretaría de Salud, el Consejo de Salubridad General, el IMSS, el Hospital Ángeles del Pedregal y la Asociación Mexicana de Hepatología.

Entre noviembre de 2015 y marzo de 2016 este grupo, liderado por la doctora Margarita Dehesa Violante, el doctor Enrique Wolpert y el doctor David Kershenobich Stalnikowitz, elaboró un documento destinado a apoyar a las autoridades del sistema de salud mexicano para la definición de las líneas de acción y estrategia del Plan Nacional de Prevención y Control de la Hepatitis C, entre cuyo contenido se desprenden las siguientes recomendaciones:

  1. Que la Secretaría de Salud reconozca a la Hepatitis C como un problema de salud pública y como enfermedad que ocasiona gastos catastróficos, a fin de que sean destinados recursos específicos para la actualización del personal de salud y la educación de la población general en relación a la Hepatitis C, así como para intensificar el diagnóstico y el tratamiento con las nuevas moléculas antivirales y el seguimiento de pacientes con Hepatitis C en México.
  2. Implementar un flujograma de acciones específicas del sistema de vigilancia de nuevos casos de Hepatitis C en México, donde se especifiquen las responsabilidades de cada institución de salud.
  3. Definir estrategias y líneas de acción específicas para la prevención, detección oportuna, reducción del daño y manejo de casos de Hepatitis C en poblaciones que presentan mayores factores de riesgo asociados con el VHC.
  4. Establecer un mecanismo de seguimiento puntual y referencia de los casos positivos de Hepatitis C que se detecten dentro del sistema de vigilancia, con la evaluación del daño hepático para que tengan acceso oportuno al tratamiento.
  5. Garantizar el acceso a tratamiento de todos los pacientes con Hepatitis C detectados a través del Sistema de Vigilancia Epidemiológica en las diversas instituciones de salud, con el tratamiento disponible y con el acceso a las nuevas moléculas anti Hepatitis C, con base en las recomendaciones internacionales.
  6. Actualizar las guías de práctica clínica en el manejo de la Hepatitis C en México, de acuerdo al advenimiento de nuevas moléculas más seguras y eficaces.
  7. Contemplar recursos tanto humanos como financieros para el mantenimiento del sistema de vigilancia de los nuevos casos de Hepatitis C en México.
  8. El Plan Nacional de Prevención y Control de Hepatitis C debe tener un alcance suficiente para garantizar la obligatoriedad y el compromiso de las instituciones afiliadas al sistema de salud pública y también a las instituciones u organismos médicos privados de México, para cumplir con los mandatos establecidos dentro del Sistema de Vigilancia de nuevos casos de Hepatitis C en México.
  9. Establecer un área o institución rectora que sea la responsable de verificar y coordinar el cumplimiento del Plan Nacional.
  10. Desarrollar campañas masivas de comunicación para informar a los trabajadores de la salud y a la población general sobre las características de la enfermedad y sus factores de riesgo.
  11. Actualización médica continua en el diagnóstico y manejo de la Hepatitis C, con énfasis en los médicos de primer contacto y estudiantes en las facultades de medicina a lo largo del país.
  12. Con el fin de tener una mayor precisión de causas de mortalidad por complicaciones de Hepatitis C, es altamente recomendable la obligatoriedad de incluir en los certificados de defunción la etiología de la complicación. Por ello es importante que la infección por el VHC se defina como enfermedad prioritaria para llegar a un mejor manejo de la información en toda la cadena de atención.
Prevención y tratamiento de la Hepatitis C

El Programa Nacional de Acción Específico para la Prevención, Diagnóstico y Tratamiento de la Hepatitis C (PAE) fue presentado en el último trimestre de 2016, y de entonces a la fecha se encuentra en proceso de gestión y cabildeo político para su implementación. Cuenta con una estructura programática basada en cinco líneas: promoción de la salud; vigilancia epidemiológica; atención a poblaciones en mayor riesgo y situación de desigualdad; atención integral, y calidad de la atención, investigación y formación de recursos humanos.

La reducción en la mortalidad asociada al VHC está ligada al diagnóstico oportuno y acceso al tratamiento. Para que el tratamiento del VHC modifique la carga que este virus representa para el sistema de salud no basta con que se tengan tratamientos más eficaces que logren tasas de respuesta viral sostenida mayores, sino que se necesita aumentar el número de personas diagnosticadas y que tengan acceso al tratamiento. Para ello es indispensable contar con políticas públicas de tamizaje para detectar a los pacientes infectados y tratarlos antes de que ocurran complicaciones.

 

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