Obesidad: primera causa de cáncer en la actualidad


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“La obesidad constituye la primera causa de cáncer en la actualidad”, advirtió el Dr. Ricardo Uauy, profesor de Nutrición en Salud Pública de la Universidad de Chile y de la London School of Hygiene and Topical Medicine, durante su presentación en el seminario Intervenciones Multidisciplinarias para la Prevención y Tratamiento de la Obesidad en el Contexto Escolar realizado el miércoles 1 de noviembre en la sala de usos múltiples del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), sede Tlalpan. “La obesidad no es simplemente un problema estético –recordó-: la obesidad constituye la primera causa de muerte en México y el mundo en la actualidad”. Además, el índice de masa corporal elevado aumenta el riesgo de diabetes, infarto al miocardio, infarto cerebral, hepatitis no alcohólica e inflamación crónica. La obesidad es causa de muerte y discapacidad.

Los problemas de la nutrición tienen más que ver con los condicionantes económicos, sociales, políticos y religiosos, afirmó el investigador. “Es necesario pensar que todo lo que hemos recibido de nuestra enseñanza no son necesariamente los instrumentos que necesitamos para hacer lo que queremos hacer, así que tenemos que estar todos dispuestos a retomar y a repensar lo que hacemos para hacerlo con más efectividad”.

En sus diferentes tipos, con mayor frecuencia, el cáncer se establece tempranamente en las personas obesas. Una de las cosas que se pueden hacer para disminuir el riesgo de cáncer es evitar el exceso de peso y de grasa. Una de las maneras para lograrlo es limitar la ingesta de azúcares, ya que el azúcar provee calorías vacías y, dependiendo de la cantidad ingerida, favorece el riesgo de que la dieta se haga insuficiente en vitaminas y minerales, especialmente en poblaciones con baja ingesta de energía.

Además de complacer el apetito, el azúcar promueve la secreción de insulina y, si se consume en forma líquida, facilita una ingesta desbalanceada en relación al gasto de energía, contribuyendo a aumentar la densidad energética de la dieta, lo cual puede agravar la resistencia insulínica en personas afectadas por el síndrome metabólico (obesidad visceral, diabetes, enfermedades cardiovasculares).

Otras formas de evitar la hiperinsulinemia son comer menos cantidad o menor cantidad por ración, en forma más frecuente; aumentar la actividad física (quema combustibles, facilita la sensibilidad a la insulina y la necesidad de insulina); reducir la ingesta total de azucares simples, aumentando la proporción de carbohidratos complejos en relación con el azúcar, y aumentar la proporción de polisacáridos no-almidones en la dieta.

Para fortalecer la demanda de alimentos saludables es necesario incrementar el precio de alimentos poco saludables o disminuir el de los saludables, así como subsidiar el consumo de frutas y verduras, e igualar el precio de la leche descremada y la entera; facilitar la selección y consumo de alimentos saludables por menos dinero; brindar información a los consumidores en el lugar de compra y operacionalizar las guías nutrimentales, simplificando sus formatos.

Para facilitar la oferta de alimentos saludables se requiere optimizar la cadena productor-consumidor, mejorando la tecnología productiva y reduciendo el número de intermediarios en la comercialización de frutas y verduras; eliminar subsidios e incentivos a la producción de alimentos poco saludables (grasa, carne y leche); incentivar el consumo de productos saludables; regular el comercio internacional en favor del consumo saludable, y evitar el dumping de excedentes de grasa láctea a países en desarrollo.

De acuerdo con el Dr. Uauy, el Estado debe practicar la alimentación en escuelas e instituciones públicas, así como actuar sobre la cadena alimentaria: industria de la publicidad; prácticas de marketing; políticas fiscales; comercialización de alimentos; alimentos procesados; agroindustria, e investigación y desarrollo.

“Es responsabilidad del Estado promover y vigilar la alimentación saludable, el etiquetado e información al consumidor, las políticas fiscales (impuestos, subsidios), la investigación y el desarrollo, los estándares en alimentación y actividad física, las políticas y programas de salud y nutrición, la educación al público sobre prevención y velar por la salud y bienestar de todos”, concluyó el investigador.

Última actualización:
miércoles 26 agosto 2020 16:47:19 por Webmaster INSP