Diplomacia para la equidad en salud


180426 Interna Salud Global

El pasado jueves 19 de abril, el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), a través de su Programa de Salud Global, dirigido y moderado por la Dra. Nelly Salgado Snyder, llevó a cabo el Día de la Salud Global, que tuvo a bien enfocarse en el tema de la Diplomacia para la equidad en salud, y se realizó bajo el marco de las actividades del proyecto de investigación multinacional “Global Health Diplomacy” de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El evento estuvo configurado por una sesión plenaria y un panel de expertos que aperturaron el diálogo sobre la importancia de trabajar en el fortalecimiento de la rectoría del Sector Salud a nivel nacional y apoyarse de las Organizaciones de la Sociedad Civil en un marco que regule una simbiosis entre los ministerios de salud y estas ONGs, para optimizar un activismo que facilite la obtención de tres de las diecisiete metas globales acordadas en 2015 por los líderes mundiales para un mundo mejor para 2030. Estas tres metas, mencionó el Dr. Ronald Labonté, buscan lograr una Diplomacia para la equidad en salud, pues tienen por objetivo facilitar el acceso a la educación, luchar contra la desigualdad y concientizar sobre el consumo y producción responsables.

“Los sistemas de atención a la salud no evolucionarán por sí solos hacia una mayor equidad y eficacia”, así lo dijo el Dr. Miguel Malo y advierte que: “en los acuerdos comerciales y económicos internacionales no siempre se considerarán las repercusiones en la salud; la globalización tampoco se auto regulará para fomentar una distribución justa de los beneficios. En todos estos ámbitos se requieren decisiones normativas explícitas y por tanto una gobernancia internacional que se ocupe de ello”. Desde la academia y desde la sociedad civil se tienen que generar procesos que ayuden a los ministerios de salud que son débiles con respecto a los ministerios de hacienda y de finanzas de todos los países para la consecución de la Diplomacia en Salud Global.

Se debe trabajar en el fortalecimiento de un Sector Salud rector que tenga condiciones de articularse en relaciones exteriores que incidan sobre las políticas que establecen la importancia de las estrategias de reducción de la demanda de productos ultra procesados, como sucediera a raíz del Convenio Marco para el control del tabaco, para abordar cuestiones relacionadas con el suministro, ya que la propagación de las epidemias en el mundo, como la que sufre México en obesidad y sobrepeso, son problemas globales que no pueden ser controlados independientemente por cada uno de los países. Así, el consumo irresponsable se ve facilitado por una diversidad de factores complejos con efectos transfronterizos, incluidas la liberalización del comercio y la inversión extranjera directa, también la mercadotecnia y la publicidad. Finalmente, se necesita mejorar en la gestión de la cooperación internacional, ya que en esta globalización las responsabilidades se han difuminado, no se tiene explícitamente claro qué asuntos son competentes para el sector salud a nivel nacional y qué otros deben trascender al plano internacional.

Es por ello que, inclusive en una dimensión más amplia, aún existen discusiones sobre si el propósito final de la Diplomacia en Salud Global debería ser cumplir los objetivos de política exterior, o los objetivos de Salud Global. El problema es que los determinantes del perfil epidemiológico, de enfermedad y muerte actuales y prioritarios en el mundo hacen que la respuesta no sea una cosa que pueda conciliarse fácilmente ante los intereses económicos y comerciales, que se plantean como prioritarios ante un sistema político que no considera a la salud entre los temas de política exterior, enfocándose primero en la promoción del comercio, de la cultura, la preocupación por el medio ambiente, entre algunos otros.

“Es difícil hacer entender que la Salud es un asunto de política exterior”, mencionó el Embajador Walter Astié-Burgos, panelista en el evento. Y siguiendo al Dr. Labonté, los gobiernos necesitan conservar la coparticipación política en los Estados a través del activismo con organizaciones no gubernamentales, así como recurrir a las investigaciones que generan evidencia de la preponderante necesidad del cambio de estructuras de los sistemas de salud que permitan el flujo de recursos y permisos para abrir la participación del gobierno con la sociedad civil, las negociaciones deben ser abiertas para un activismo fortalecido y efectivo. La Diplomacia en Salud Global nos advierte a movernos más allá de las políticas de salud, hacia sectores económicos y de comercio; de esta forma, las consultas diplomáticas permiten un triple movimiento que da forma a una pirámide, donde en cada uno de ambos extremos de su base se sitúen las investigaciones académicas y de activismo, por una lado, y las organizaciones de la sociedad civil por el otro, esto dará pie a la creación o el fortalecimiento de sociedades, grupos de investigación y ministerios que pueden influir en de la agenda gobiernos mejor informados que se sitúan en la punta de la pirámide en una efectiva comunicación trasversal para la toma de decisiones mejor enfocadas hacia una visión global de sociedades más equitativas en salud.

El Dr. Miguel Malo finalizó la sesión plenaria con una observación de la experiencia que se ha tenido en América Latina con respecto a la discusión de las políticas públicas en salud: los problemas se manifiestan a raíz de las enormes presiones en el factor económico, el cual se sitúa por encima de la salud, lo que la OPS ha visto en los países para que la balanza nivele en la definición de algunas políticas públicas, -advierte-, está dada por la participación de la ciudadanía y la sociedad civil. Es decir: cuando las políticas públicas trastocan estos altos intereses económicos, lo que puede equilibrar la balanza en los países es el activismo y la participación de la población organizada.

Última actualización:
miércoles 26 agosto 2020 16:47:21 por Webmaster INSP