Más de un millón de niños y niñas de México tienen niveles elevados de plomo en sangre

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Un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) estima que más de un millón de niños y niñas que viven en localidades menores a 100 mil habitantes de México tienen niveles elevados de plomo en sangre y están en riesgo de padecer los efectos nocivos a la salud derivados de la exposición a este metal tóxico. El estudio reporta por primera vez en nuestro país la magnitud de la exposición a plomo en población infantil.

Entre los principales hallazgos, publicados como artículo original en la revista Salud Pública de México, se encontró que el 22% de la población de estudio tiene concentraciones elevadas de plomo en sangre, es decir, presentó valores superiores al límite que establece la Norma Oficial Mexicana 199-SSA1-2000, ubicado en 5 microgramos (μg) de plomo por decilitro (dL) de sangre. También documentó una mayor proporción de niños y niñas con niveles elevados de plomo en sangre, 26%, en los estados de la región sur del país, es decir, 1 de cada 4 niños y niñas tiene niveles elevados de plomo en sangre, seguidos de la región Centro (20.7%) y Norte (9.8%).

Los autores del estudio, recién publicado en la revista Salud Pública de México, explican que la principal fuente de exposición al plomo, identificada en la población general de México, es el uso de loza de barro vidriado con plomo horneada a bajas temperaturas, generalmente producida en pequeños talleres alfareros, aunque, señalan, existen otras fuentes de exposición, no estudiadas en este artículo, que también pueden estar contribuyendo en menor medida a los niveles de plomo en sangre encontrados. La exposición ocurre porque se utiliza óxido de plomo diluido en agua para barnizar las piezas de barro, y la contaminación de alimentos ocurre al liberarse el plomo al contacto con los alimentos.

Por este motivo, el estudio del INSP analizó si el uso y la frecuencia de uso de barro están relacionados con los niveles de plomo en sangre en la población. Los resultados de la investigación documentan que el 35% de la población de estudio reportó uso de barro vidriado con plomo en los últimos 3 meses (en el Norte 21%, Centro 32% y Sur 40%) y se confirmó que existe una relación clara entre una mayor frecuencia de uso de barro y mayores niveles de plomo en sangre: solo 11% de la población que reportó no haber usado barro para consumir alimentos tiene niveles elevados de plomo en sangre, mientras que esta cifra se eleva a 46% entre quienes reportaron uso frecuente de barro (ver figura).

El estudio del INSP señala que los efectos nocivos del plomo en la salud están establecidos en la literatura científica y se sabe que cualquier nivel de plomo en sangre es dañino para la salud. Se advierte que los niños y las mujeres embarazadas son los más vulnerables a los efectos nocivos del plomo, dado que el metal en sangre materna atraviesa la placenta durante el embarazo, alcanzando al bebé en formación, causando menor crecimiento, así como daño al cerebro y al sistema nervioso; problemas de aprendizaje, atención y conducta que conducen a mayor riesgo de hiperactividad, agresividad y violencia.

La Dra. Martha María Téllez Rojo, investigadora del INSP y líder del estudio, señala: “sabemos que los efectos nocivos de la exposición a plomo afectan más a poblaciones donde confluyen pobreza y desnutrición, por lo que es urgente desarrollar una estrategia integral para reducir la exposición al plomo en México, y nuestros resultados apuntan a que se deben priorizar acciones en las comunidades más pobres de las regiones centro y sur del país”.

 

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Los autores del artículo recomiendan diseñar una estrategia multisectorial de control de la exposición a plomo por uso de barro, mediante la participación y esfuerzo conjunto del sector académico y expertos en el tema, pero con la participación imprescindible de dependencias de gobierno de los distintos sectores que tienen injerencia en este complejo problema, incluyendo al sector salud, COFEPRIS, Bienestar, FONART, y las secretarías de economía, trabajo y turismo, para diseñar un programa que permita una alfarería libre de plomo. Finalmente se recomienda implementar un sistema de un monitoreo y vigilancia que permita identificar a población en riesgo y brindar la atención requerida de manera oportuna, a fin de evitar daños irreversibles a su salud.

La investigación fue realizada en 2018 con fondos de la Secretaría de Salud Federal. Mediante visitas a hogares, el estudio cuantificó la concentración de plomo en sangre en niños y niñas de 1 a 4 de edad mediante una medición en sangre capilar.

El artículo se puede consultar en el sitio web de la revista Salud Pública de México: Téllez-Rojo MM, Bautista Arredondo LF, Trejo Valdivia B, Cantoral A, Estrada Sánchez D, Kraiem R, Pantic I, Rosa Parra A, Gómez-Acosta LM, Romero Martínez M, Cuevas-Nasu L, Shamah-Levy T, Fuller R, Tamayo y Ortiz M. Reporte nacional de niveles de plomo en sangre y uso de barro vidriado en población infantil vulnerable. Salud Publica Mex. 2019;61(6): 787-797.