Acción a favor de la salud mental


La pandemia por COVID-19 ha generado una sensación de peligro, incertidumbre y pérdida de control en poblaciones de todo el mundo, más tratándose de una situación de riesgo para la salud sin una fecha de finalización certera. Esto ha colocado a la salud mental en un lugar destacado de la agenda pública1.

La salud mental es una de las áreas más desatendidas de la salud pública. Cerca de 1,000 millones de personas viven con un trastorno mental, 3 millones de personas mueren cada año por el consumo nocivo de alcohol y una persona se suicida cada 40 segundos2. Y ahora, dado el impacto perjudicial de la pandemia en la salud mental y la economía, se avecinan días más difíciles para la atención de la salud mental.

Relativamente pocas personas en todo el mundo tienen acceso a servicios de salud mental de calidad. En los países de ingresos bajos y medios, más del 75% de las personas con trastornos mentales, neurológicos y por consumo de sustancias no reciben ningún tratamiento para su afección2. Además, la estigmatización y la discriminación en torno a los problemas de salud mental siguen presentes en gran parte de la población.

Por ello, para el Día Mundial de la Salud Mental de este año, la Organización Mundial de la Salud, junto con las organizaciones asociadas United for Global Mental Health y la Federación Mundial de Salud Mental, iniciaron una campaña, titulada “Acción a favor de la salud mental: invirtamos en ella”, con el objetivo de impulsar la acción pública y aumentar la inversión en salud mental.

Lamentablemente, el sistema de atención de salud mental en México aún es subdesarrollado y subfinanciado: los no asegurados (es decir, el 40% de la población mexicana) son atendidos por instituciones de atención de salud gestionadas y financiadas con fondos públicos que varían ampliamente en términos de accesibilidad y calidad. De acuerdo con el INEGI, en 2017, alrededor del 50% de las personas mayores de 7 años reportaron la presencia de sentimientos de preocupación o nerviosismo; de estos, apenas el 5% refirió contar con algún tratamiento para ello4. También, casi el 30% de los mexicanos se han sentido deprimidos al menos una vez y sólo el 5% ha tenido acceso a una terapia antidepresiva farmacológica4.

Esta situación es particularmente preocupante en los jóvenes mexicanos, en quienes se ha reportado una alta prevalencia de trastornos mentales y que, además, exhiben niveles desproporcionadamente bajos de utilización de servicios de salud mental3.

La campaña “Acción a favor de la salud mental: invirtamos en ella”, ofrece una gran oportunidad para que todos hagamos algo a favor de la vida. A nivel individual, podemos tomar medidas concretas a favor de nuestra propia salud mental y apoyar a los amigos y familiares que estén afectados por un trastorno de este tipo; como empleadores, adoptar medidas para establecer programas de bienestar de los trabajadores; y a nivel gubernamental, comprometerse a establecer o ampliar los servicios de salud mental y eliminar las barreras de acceso a los servicios de salud mental2.




Fuentes

Última actualización:
viernes 9 octubre 2020 09:01:36 por Webmaster INSP