Día Mundial de la Salud


El Día Mundial de la Salud brinda una oportunidad de ámbito mundial para centrar la atención en importantes cuestiones de salud pública que afectan a la comunidad internacional. Este año, la Organización Mundial de la Salud invita a toda la población a unirse a la campaña para construir un mundo más justo y saludable.1

Como ha destacado la actual contingencia sanitaria, las condiciones preexistentes de desigualdad influyen en la intensidad de los posibles impactos ocasionados por la COVID-19: no todas las personas son afectadas de la misma manera, al mismo tiempo y con la misma severidad, y no todos podrán recuperarse con la misma velocidad. Algunas personas pueden vivir una vida más saludable y tienen un mejor acceso a los servicios de salud que otras, debido en su totalidad a las condiciones en las que nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen.

De acuerdo con el informe “Desarrollo Humano y COVID-19 en México: Desafíos para una recuperación sostenible”, publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Humano, México, al igual que otros países de América Latina y el Caribe, presenta retos importantes de carácter histórico y estructural para cerrar las brechas de desigualdad. La pandemia de la COVID-19 puso en evidencia las debilidades del sistema de salud, de educación y de la economía.2

En materia de salud, la pandemia mostró las carencias en la infraestructura y de recursos materiales y humanos en el sistema de salud y para atender a las personas que se contagiaron del virus. Además, evidenció la desigualdad de acceso a los servicios de salud de las poblaciones más vulnerables, quienes además no cuentan con un esquema de seguridad social.

La evidencia que se va acumulando en la región apunta a reconocer un impacto socioeconómico profundo y diferencial en el corto y largo plazos, con consecuencias potencialmente graves para la salud de las poblaciones y, sobre todo, para la distribución equitativa de las oportunidades para la salud y el bienestar de todos a todas las edades –precisamente el Objetivo Número Tres de la Agenda 2030 de desarrollo sostenible, basada en la promesa de no dejar a nadie atrás.3

Ante ello, las recomendaciones se orientan a:2

  • mantener un servicio de calidad para las personas que contraen el virus, al mismo tiempo que se protege a las y los profesionales de la salud;
  • fortalecer el sistema de salud en infraestructura y recursos, para estar mejor preparados ante emergencias; y
  • garantizar el acceso a servicios de salud a las poblaciones más vulnerables.



Fuentes

Última actualización:
martes 6 abril 2021 17:04:46 por Webmaster INSP