¡La higiene salva vidas!


En los últimos meses, medidas de higiene como el lavado de manos y el aseo del espacio personal, han tomado un rol importe en la prevención de la infección por el virus SARS-CoV-2. Finalmente, el lavado de manos frecuente y correcto se ha posicionado como una actividad indispensable de la vida diaria de las personas, ayudando a prevenir no sólo la COVID-19, sino también otras enfermedades infecciosas como influenza, neumonía, enfermedades diarreicas, hepatitis, infecciones en la piel, entre otras.

Ya que la salud de una comunidad depende de la salud de cada uno de los miembros, mantener hábitos de higiene mejora la salud propia y ajena. Por eso, el 3 de septiembre de cada año se celebra el día mundial de la higiene con el objetivo de promover medidas de aseo para el cuidado de la salud de la población, tanto en el ámbito sanitario como en el personal, en los hogares y en espacios públicos.

La higiene pública tiene una participación relevante en la preservación de la salud de la población. El ambiente en el que nos desempeñamos es un determinante para logarlo; la contaminación, la seguridad del acceso de agua para las viviendas, el saneamiento y la presencia de vectores influyen en la salud de las personas.

En el mundo, 2mil 400 millones de personas, la mayoría de las cuales viven en zonas periurbanas (de transición entre rurales y urbanas) o en zonas rurales de países en desarrollo, carecen de cualquier tipo de acceso a instalaciones de saneamiento mejorado (acceso a instalaciones que puedan reunir condiciones de salubridad).

Incluso si se dispone de buenas instalaciones de saneamiento, no siempre son suficientes para mejorar la salud de las personas. Por ello, es importante fomentar entre los niños y los adultos el hábito de lavarse las manos con agua y jabón antes de comer y después de ir al baño. Otras medidas de higine personal indispensables incluyen el baño diario y el corte y la limpieza adecuada de las uñas para evitar la acumulación de microorganismos patógenos.

También, el manejo apropiado de los alimentos puede contribuir a prevenir enfermedades. Aplicar las cinco reglas de la Organización Mundial de la Salud para unos alimentos más seguros a fin de reducir el riesgo de las enfermedades de transmisión alimentaria: 1) la limpieza; 2) separar los alimentos crudos de los cocidos; 3) cocerlos bien; 4) mantener los alimentos a la temperatura correcta; y 5) utilizar agua y materias primas aptas para el consumo.

Una buena ventilación de las viviendas, el uso de combustibles limpios y cocinas en buen estado reducen la contaminación en los locales cerrados y previenen las infecciones respiratorias agudas.

También, utilizar mosquiteros impregnados con insecticida y poner mallas metálicas en ventanas y puertas es un método muy eficaz de proteger a los habitantes de enfermedades transmitidas por vectores, como el dengue.


Redacción  CENIDSP




Fuentes

Última actualización:
martes 1 septiembre 2020 17:03:36 por Webmaster INSP