La mejor fórmula para la salud del bebé, la madre y el planeta: la leche materna


  • La leche materna es salud, alimento y amor líquidos
  • Para un planeta más sano, apoyemos la lactancia materna

Si de fórmulas se trata, la lactancia materna es la fórmula perfecta para alimentar a los bebés. La leche materna es el alimento ideal para el recién nacido —incluso si es prematuro—, ya que le aporta todas las proteínas, vitaminas, minerales, carbohidratos, grasas fáciles de digerir y el agua que necesita.

La leche materna también contiene bacterias benéficas que colonizan los intestinos del bebé y lo protegen de diversas infecciones digestivas, así como células inmunológicas que le transfieren los anticuerpos e inmunidad de su madre; algo que las fórmulas infantiles y sucedáneos de la leche no tienen.

De acuerdo con la maestra Luz Dinorah González Castell, investigadora del Centro de Investigación en Nutrición y Salud (CINyS) del INSP, la composición de la leche materna va cambiando a lo largo de la vida del bebé, ajustándose a sus requerimientos.

Esto se refleja en las distintas consistencias y colores que tiene la leche materna; como la primera (llamada calostro) que es rica en grasas que ayudan al desarrollo del sistema nervioso del recién nacido. Posteriormente, cambia de color y consistencia y continúa aportando anticuerpos de la madre, de ahí que se diga que la leche materna es la primera vacuna del bebé, explica la Mtra. Luz Dinorah González.

La práctica de la lactancia también aporta beneficios a las madres. Entre ellos se encuentran la pérdida del peso acumulado durante el embarazo, disminuye el riesgo de desarrollar diabetes y existe una menor exposición a estrógenos cuando se está lactando; lo que reduce el riesgo de cáncer de mama.

Por otro lado, lactar directamente del seno materno no requiere de esterilizar objetos, ni tener chupones, biberones o agua potable extra, lo que implica un ahorro económico al hogar y se puede disminuir el uso del plástico y otros componentes para evitar contaminación ambiental y disminuir la huella ecológica y de carbón. La lactancia materna reduce el riesgo de infecciones gastrointestinales en el bebé causadas por una preparación inadecuada o contaminación de las fórmulas lácteas o leches en polvo y el costo es nulo.

Aunado a esto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que incrementar las tasas de lactancia materna exclusiva (es decir, alimentar a los bebés únicamente con leche materna desde que nacen hasta los 6 meses de edad) podría salvar la vida de 820 000 niños cada año, aún en situaciones de emergencia en las que escasean el agua potable y los alimentos.

Si bien se reconoce la importancia de la lactancia para la salud del bebé y las madres, su práctica no es tarea fácil, como lo demuestran los cambios en los niveles de lactancia en México en los últimos veinte años.

Con la Encuesta Nacional de Salud de 1999, destaca la Mtra. González Castell, comenzó la recolección de información comparable sobre lactancia en el país. Gracias a estos datos se demostró que la lactancia materna exclusiva (LME) cayó 6 puntos porcentuales entre 1999 y 2012, pasando del 20% al 14%, respectivamente, para luego volver a aumentar a 28.6% en 2018, fecha de la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT).

Aunque no se sabe con certeza la causa de este aumento, la Mtra. González Castell opina que luego del dramático descenso de la LME en 2012 (que situó a México en el último lugar regional en este indicador), la sociedad civil, la academia y las autoridades tomaron consciencia de la imperiosa necesidad de realizar acciones para fomentar, proteger y promover la lactancia, abordando los obstáculos a los que se enfrentan las madres para llevarla a cabo.

Las barreras que interfieren en la práctica de la lactancia van desde la falta de una legislación clara para el fomento de la lactancia y la promoción de sucedáneos o fórmulas lácteas, hasta la falta de asesoría a las madres sobre la técnica correcta de lactancia; pasando por prácticas inadecuadas en los servicios de salud, como la separación de los recién nacidos de sus madres, el uso de fórmula en los cuneros y la falta de espacios dignos para la lactancia en los centros de trabajo.

La desinformación, las creencias erróneas, los mitos y tabúes también constituyen considerables obstáculos para ejercer la lactancia. Un artículo publicado en 2013 en la Revista Salud Pública de México, en el que participó la Mtra. Dinorah González, mostró que no producir leche, percibir que el bebé no se llenaba, que la leche estaba delgada o no servía, fueron algunas de las razones más frecuentes para no amamantar a los bebés.

Estos resultados visualizan la importancia de brindar a las mujeres asesoría sobre la técnica adecuada de lactancia, cómo colocarse al bebé para estimular la producción de suficiente leche y evitar grietas y dolor en el pezón que conlleva al abandono de la lactancia.

Por otro lado, la normalización de la lactancia en lugares públicos, así como la creación de espacios dignos para lactar en los centros de trabajo y el apoyo por parte de las familias, parejas, empleadores y la sociedad en general son fundamentales para lograr aumentar los niveles de lactancia.

Cada año, del 1 al 7 de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna; este año el tema es “Apoyar la lactancia materna contribuye a un planeta más saludable”.

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Última actualización:
martes 4 agosto 2020 14:07:55 por Webmaster INSP