Posicionamiento del INSP sobre la propuesta de reducción del IEPS a las bebidas azucaradas que tengan hasta 5 g de azucares añadidas por 100 ml.


Posicionamiento del Instituto Nacional de Salud Pública sobre la propuesta de reducción del IEPS a las bebidas azucaradas que tengan hasta 5 g de azucares añadidas por 100 ml.

Expresamos preocupación ante la propuesta de reducir en 50% el impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) a las bebidas saborizadas que tengan hasta 5 g de azúcares añadidas por cada 100 ml.

El impuesto a las bebidas saborizadas, que forma parte de la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes, es una medida que el Ejecutivo Federal diseñó para mejorar la salud de los mexicanos. Su aplicación en México como una medida de prevención de la obesidad y la diabetes ha colocado a nuestro país en la vanguardia internacional en salud pública.

El consumo de bebidas azucaradas se asocia con aumento en los riesgos de obesidad, síndrome metabólico, diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular, caries dental y otras enfermedades. También es causa de muerte prematura de miles de mexicanos cada año.

No existe evidencia científica para justificar una reducción del impuesto. Al contrario, el impuesto a las bebidas azucaradas ha propiciado acciones saludables. Durante el primer año de su implementación, las compras de bebidas con impuestos se redujeron en 6% y las de agua y otras bebidas sin impuestos aumentaron en 4%.

Dados los efectos positivos de esta medida sobre la salud, lo recomendable sería aumentar el gravamen en lugar de disminuirlo. La propuesta de reducir el IEPS revertiría los efectos que el impuesto ha tenido en la disminución del consumo de azúcares. Además, generaría un mensaje confuso para la población, ya que 5 g de azúcares por cada 100 ml sigue siendo un consumo no recomendado. Por ejemplo, un solo refresco de 600 ml con 5 g de azúcar por 100 ml aporta, en total, 30 g de azúcar, cantidad que supera el máximo de consumo diario recomendado para el cuidado de la salud establecido por la OMS (25 g para adultos con una dieta de 2000 Kcal). Por esto, 5 g de azúcar por 100 ml no es un límite aceptable.

También es preocupante que un gran número de bebidas con contenido menor a 5 g de azúcar por 100 ml están dirigidas a niños pequeños, población para la cual, estos valores sobrepasan con mucho los recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) (para niños preescolares, el límite superior son 16 g de azúcar). La reducción del impuesto revertiría la disminución en el consumo de estos productos, particularmente entre la población infantil. Esto generaría una inequidad en salud e incrementaría el riesgo de obesidad desde la infancia. Se contribuiría también a la habituación de los menores a sabores dulces y aumentaría la probabilidad de que éstos se conviertan en consumidores de bebidas azucaradas a lo largo de su vida, con los consecuentes daños a su salud y el riesgo de muerte prematura.

La medida propuesta no se fundamenta en evidencia científica y es inaceptable si se consideran los elevados niveles de sobrepeso y obesidad entre los niños y el hecho de que el consumo de bebidas azucaradas en México es ya de los más altos en el mundo. Por lo anterior y, en apoyo a la las acciones de la Estrategia Nacional para la Prevención y Control del Sobrepeso, Obesidad y Diabetes, hacemos las siguientes recomendaciones de salud pública:

  • No reducir en 50% el IEPS a las bebidas saborizadas que tengan hasta 5 g de azúcares añadidas por cada 100 ml, ya que esto dañaría la salud poblacional, debido a que dicho límite es inaceptable, especialmente para la población infantil, y resulta en consumos de azúcares añadidas que superan el nivel máximo establecido por la OMS.
  • Un gravamen de dos pesos por litro a las bebidas azucaradas tendría un efecto positivo en la salud pública al desalentar aún más su consumo.
  • Destinar al menos cinco puntos porcentuales de los recursos recaudados con el impuesto a bebidas azucaradas a las acciones de prevención de obesidad y diabetes contempladas en la estrategia de la Secretaría de Salud en 2016 y un porcentaje gradualmente creciente en años subsecuentes,tendría un efecto positivo para la salud pública, adicional al derivado de la reducción en el consumo de las bebidas con azúcar adicionada.

 

Última actualización:
miércoles 26 agosto 2020 16:47:08 por Webmaster INSP